sábado, 28 de julio de 2012
La respiración a Barcelonactua
La respiración a BarcelonActua es una especie de curso on-line sobre la respiración. Es medio en catalán, medio en castellano. ¡Buen verano a todos y todas!
martes, 10 de julio de 2012
CONCEPTOS de CAMPO
CONCEPTOS
de CAMPO
y la EMERGENCIA de una
BIOFÍSICA
HOLÍSTICA
MARCO BISCHOF
International
Institute of Biophysics, ehem.Raketenstation, Kapellener Str., D-41472 Neuss,
Germany, and Future Science & Medicine, Gotlandstr.7, D-10439 Berlin,
Germany
Publicado en:
Beloussov, L.V., Popp, F.A., Voeikov, V.L., and Van Wijk, R., (eds.): Biophotonics and Coherent Systems.
Moscow University Press, Moscú 2000, pp. 1-25.
RESUMEN
Debido
a los recientes avances realizados en diferentes disciplinas, actualmente están
saliedo a la superficie las características básicas de la biofísica holística.
En el presente artículo se propone que los postulados básicos para este campo
de la ciencia deben incluir: a) que se basará en el holismo intrínseco de la teoría quántica
y las propiedades macroscópicas de los efectos quánticos; b) que deben
incluirse los principios de deslocalización, inseparabilidad e interconexión; c)
que se van a basar en una imagen global de la realidad y del organismo; y finalmente
d) que debe incluir necesariamente el concepto de consciencia.
El
artículo pretende mostrar que los modelos de campo son herramientas adecuadas
para establecer un modelo holístico del organismo, propone una jerarquía de
sistemas de regulación basados en campos, ofrece una revisión de los modelos de
campo propuestos en biología, biofísica, investigación sobre la consciencia y
ciencias sociales, y analiza el posible papel de los campos como puentes entre
la mente y el cuerpo.
Finalmente,
una discusión de las perspectivas que se pueden abrir a la biofísica partiendo
de las extensiones de la teoría electromagnética recientemente propuestas,
conduce al autor a sugerir un papel de la física
del vacío en el organismo.
INTRODUCCIÓN
¿Acaso la Física puede proporcionarnos
una nueva revolución biológica?
Se preguntaba la editorial de la revista Nature
de Enero de 1999 1. Sin
embargo, el supuesto ‘nuevo orden del
día de biología de la física’ –que
varias universidades estadounidenses, fundaciones y agencias de gobierno tienen
la intención de financiar generosamente–
es un tema ya muy antiguo en el orden del día. Se remonta a los años
1930 y al campo de la biología molecular que ahora, en un esfuerzo gigantesco
por trazar el mapa genético, llamado por algunos Proyecto de Biología New Manhattan,
se quiere actualizar, apoyando el proyecto de biología molecular de control
tecnológico total de la vida y empujarlo así hasta la realización final.
Pero
¿Es ésta la clase de nueva biofísica
que queremos apoyar con tanto dinero y esfuerzo? Seguramente no soy el único
que se plantea esta pregunta. Hay descontento creciente generado por el
acercamiento exclusivo a la biología desde el punto de vista de la genética
molecular, y está aumentando el número de investigadores que desarrollan y
apoyan una clase completamente diferente de biofísica 2-16.
Una
mirada a la historia de la biología y de la biofísica muestra que siempre ha
habido caminos alternativos al acercamiento molecular-reduccionista, el modelo que
domina en estos campos actualmente. En biología y durante algunos períodos, por
ejemplo en la primera mitad del siglo XX, hubo aproximaciones organicistas u holísticas
que han sido algo más que caminos marginales en algunas disciplinas –como la
biología del desarrollo– constituyendo, en algunos casos, incluso la tendencia
dominante.
La
biofísica en sí misma, aunque es un campo de la ciencia relativamente joven, ya
ha experimentado varios cambios de énfasis en el curso de su historia 17, 18.
Los fundadores de la biofísica, científicos alemanes de principios del siglo
XIX, tales como H. Helmholtz, E. Du Bois-Reymond, E. Brücke, C. Ludwig, E.H. Weber
y G.T. Fechner suelen ser calificados por los historiadores de la ciencia como
reduccionistas acérrimos y opositores dominados por un pensamiento vitalista e
idealista en biología.
Sin
embargo, como Culotta ha demostrado 19, en realidad no tenían una
postura tan radicalmente opuesta al espíritu romántico de la Filosofía Natural
(Naturphilosophie), dominante en esa
época, ni estaban tan cercanos al antireduccionismo de Claude Bernard como
generalmente se ha asumido. De la misma manera, en los años 30, cuando la
biología molecular inició el auge que la ha conducido a tener el enfoque dominante
actual en biología y biofísica, existían otros programas viables de estudios biológicos,
algunos de ellos holísticos, que
hubieran podido también sido escogidos para promocionarlos por parte de la Fundación Rockefeller
20.
La
razón por la que los oficiales y los consejeros científicos de la Fundación decidieron
promover la visión molecular de la vida fue que, influidos por el punto de
vista de la ingeniería de Jacques Loeb21 encaminada al control de la
vida, buscaban desarrollaruna biología mecanicista como elemento central de una
nueva ciencia del ser humano, ciencia cuyo objetivo final sería la ingeniería
social.
Originalmente,
la Fundación
Rockefeller había intentado promover su objetivo de control
social por medio de la eugenesia, apoyando varios proyectos de investigación
relacionados con la selección eugenésica. Cuando la eugenesia perdió la validez
científica y la aceptación social, el programa de biología molecular que
propugnaba la creación de una nueva biología basada en las ciencias físicas,
capaz de explicar rigurosamente –y
eventualmente de controlar– los mecanismos
fundamentales que gobiernan el comportamiento humano, prometía un camino más
seguro –aunque más lento– hacia el control social que por medio de la selección eugenésica, ya que la
biología molecular se basaba en unos principios
más aceptables de la ciencia de las proteínas y de la genética.
De
entre los desarrollos científicos coetáneos a los inicios de la biología molecular
22 –previo al giro
reduccionista que la llevó a la situación actual–, al menos hubo un proyecto que
constituyó un elemento nuclear importante para el origen de la moderna
aproximación holística en biofísica: la filosofía quántica de Bohr, Schroedinger,
Jordan y Delbrück.
BIOFÍSICA
y REVOLUCIÓN QUÁNTICA
Cabe
destacar una importante aportación filosófica que contribuyó al auge de la
biología molecular, originada en el discurso de Niels Bohr, Sobre la Luz y la
Vida , realizada en el Congreso Internacional sobre la Terapia Lumínica
en Copenhague, el 15 de agosto de 1932 23. En este foro, Bohr afirmó
que se requería una nueva física para interpretar la vida, que la vida no es
reducible a la física atómica. Algunas de las figuras clave en biología
molecular, principalmente M. Delbrück y E. Schrödinger, fueron fuertemente
influenciados por los puntos de vista de Bohr 24, paradigmas que también
fueron adoptados por Schrödinger en su libro ¿Qué es la Vida ?
25. Por su lado, esta obra de filosofía inspiró y animó a numerosos físicos
jóvenes a adentrarse en la biología, traumatizados como estaban por el uso de
sus conocimientos científicos con fines bélicos. Por este camino, la aportación
de Bohr tuvo una fuerte influencia sobre el desarrollo de biología molecular 26.
Sin
embargo, el libro de Schrödinger seguramente ejerció aun más influencia en la
interpretación del punto de vista genético en términos físicos de H.J. Muller,
T.H. Morgan y M. Delbrück, especialmente por el apoyo que recibió de
prestigiosos físicos, más que por el grado estricto de convencimiento de los
biofísicos sobre la esperanza de Bohr-Schrödinger de descubrir nuevas leyes físicas
a través de la investigación biofísica de fenómenos biológicos 27.
No obstante, estas ideas –que deben ser vistas en el contexto de una tendencia
holística bastante fuerte dentro de la biología de ese tiempo– no ejercieron
influencia duradera alguna sobre la biología molecular. A pesar de ello, han
sido –y todavía son– el germen de la
aparición posterior de una biofísica holística.
Hoy,
la biología molecular se anuncia a bombo y platillo como aquel proyecto fácil
de alcanzar cuyo objetivo era recrear la vida y redirigir el curso de
evolución, desarrollo que ya habían previsto la Fundación Rockefeller
y algunos de sus tempranos pioneros, como H.J Muller y W. Weaver. El enorme
poder tecnológico y social que promete la biología molecular, aún a sabiendas
de que se basa en graves defectos científicos
–tales como los muchos puntos débiles presentes en la genética y en las
teorías evolucionistas 28–,
favorece que se lleven a cabo proyectos tan peligrosos e inmaduros como
la biotecnología de ingeniería genética en agricultura y en medicina,
incluyendo el Proyecto del Genoma Humano cuya naturaleza más profunda es revelada
por el epíteto militar Proyecto Manhattan
para las ciencias de la vida.
Hans
Primas, un notable químico quántico, está de acuerdo con esta crítica
fundamental 29, 30. En su opinión, la biología molecular, tal y como
existe hoy, es, de hecho, una ingeniería no una ciencia. Es un conocimiento
pragmático e instrumental cuyo objetivo solo es detentar poder sobre la
naturaleza, pero no alcanzar su comprensión. No constituye una teoría científica
de la vida capaz de ofrecernos una orientación válida para vivir racionalmente
con la naturaleza. Sólo proporciona control tecnológico sobre la vida. La
biología molecular contemporánea se ha convertido una tecnología científica que
ha perdido el contacto con las ciencias epistemológicas. Aspectos de la vida
que no pueden ser tratados o entendidos desde el punto de vista molecular –como la morfología– son pasados por alto. La evaluación que Robert
Rosen hizo en 1967 31, en esencia es todavía válida: “... se debe
señalar que los problemas más antiguos [se refiere a las preguntas que ocuparon
a generaciones anteriores de biólogos] simplemente han sido desplazados, pero
no resueltos, por los acontecimientos recientes en el nivel molecular. Estos
problemas implican el núcleo mismo de la organización biológica y del
desarrollo: homeostasis, ontogénesis, filogénesis”.
Para
Primas 29, el defecto nuclear de la biología molecular es que el
carácter holístico del mundo físico –ahora
reconocido en la Teoría
quántica– no es aceptado por los ingenieros biomoleculares o es simplemente rechazado
como irrelevante. Enfatiza que la biología molecular, a pesar de estar bien
fundamentada en el conocimiento empírico, no tiene ningún apoyo en los
principios de la Teoría
quántica, contrariamente a la creencia ampliamente sostenida por sus opositores.
Usa los métodos y las tecnologías de la mecánica quántica, pero su línea de pensamiento
todavía está anclada en la física clásica del siglo XIX y no ha hecho caso de
los conocimientos fundamentales de la mecánica quántica sobre la estructura del
mundo material.
Según
Primas 29, 30, 32-36, ni la visión atómico-molecular de la materia
ni la filosofía mecanicista reduccionista tienen ya ningún fundamento
científico, de acuerdo a los conocimientos actuales que se tienen de la Teoría quántica. La descripción
de realidad mediante sistemas elementales, aislados e independientes del
contexto, como quarks, electrones, átomos o moléculas, sólo se puede permitir
bajo determinadas condiciones experimentales específicas, y estas entidades no
pueden, de ningún modo, ser consideradas como las piedras de toque nucleares de
la realidad. Existen otras descripciones fundamentalmente diferentes y complementarias
a la molecular, teóricamente equivalentes al nivel quántico y bien fundadas. La Teoría quántica es mucho
más rica en posibilidades de lo que se admite normalmente en el mundo de la
biología molecular.
En
opinión de Primas, el rasgo de la teoría quántica más significativo para la
biología es su holismo intrínseco fundamental. Para la mecánica quántica –la teoría científica más ampliamente
reconocida como fundamental y mejor confirmada por la experiencia–, la realidad
material forma un todo indivisible sin partes. Estas propiedades holísticas de
la realidad están matemática y precisamente definidas por las correlaciones de
Einstein-Podolsky-Rosen (EPR) y se han comprobado experimentalmente. Primas
postula que, en virtud de ello, la mecánica quántica constituye la primera y,
hasta ahora, única teoría holística que es lógicamente consistente, universalmente
válida y matemáticamente formulada 14. En mecánica quántica, no es
posible describir el todo según la descripción de sus partes y de sus interrelaciones.
Primas,
al apoyarse en la visión de la mecánica quántica, se adhiere a Bohr y a la
escuela de Heisenberg 37, 38, mientras que la física de
los quarks, tal como fue fundada por M.Gell-Mann, sigue cultivando el atomismo
de Demócrito al apoyarse en el concepto de partículas elementales 39.
En la actualidad hay marcos teóricos,
como la Teoría
de la autosuficiencia (Bootstrap Theory)
de G. Chew 40, D. Bohm, la Teoría Causal Quántica o la Teoría Holográfica de la Realidad 41, 42
y otras defendidas por H. Stapp 43,
A . Goswami 44-46, Kafatos y Nadeau 47,
Friedman 48, D. Peat, F. Capra, H. Atmanspacher 49, y
muchos otros investigadores, que se conwsideran como otras tantas visiones
holísticas similares a la Teoría
quántica.
Aunque
los fenómenos en los que se basa todavía no son comprendidos del todo a nivel teórico,
lsta visión holística de la Teoría
quántica ya no puede rechazarse por más tiempo porque las extrañas
correlaciones quánticas EPR sobre no-interacción y sistemas espacialmente
separados, han sido ampliamente demostradas en muchos experimentos 50-54.
Por
tanto, la visión del mundo de la física clásica, atomismo y reduccionismo
mecanicista, definitivamente ya no pueden estar en la base de nuestra
comprensión del mundo y de la biofísica. La mecánica quántica ha establecido la
primacía del todo inseparable.
Otra
consecuencia epistemológica importante de la mecánica quántica es la
complementariedad, también unida al concepto de holismo. Como dice Primas, no
existe una única descripción, como la molecular-reduccionista, que pueda por
ella sola representar la realidad total del sujeto de una investigación científica,
que sea mejor o más verdadera que
cualquier otra. La naturaleza es sumamente diversa y estratificada, cada
descripción comprende sólo un momento del aspecto parcial de su multiplicidad
insondable. Así, cualquier descripción científica de un fenómeno natural es
sólo posible si renunciamos a la descripción de sus aspectos complementarios. La Teoría quántica sólo puede
ser aplicada si hacemos abstracción de determinados aspectos y rompemos así la
simetría holística.
Sin
embargo, la clase de abstracción que usamos no está descrita por los principios
fundamentales de la teoría. La mecánica quántica permite, e incluso precisa,
descripciones de la naturaleza muy diferentes pero equivalentes y complementarias
entre ellas. Primas, por tanto, acentúa como un principio importante para la
ciencia del futuro el hecho de que tendremos que aprender a trabajar
simultáneamente con varias descripciones complementarias de la naturaleza 29.
Desde
esta perspectiva, la visión molecular es importante y legítima, y no debería
ser abandonada. Los biólogos moleculares pueden estar justamente satisfechos de
sus éxitos, y este punto de vista molecular debería ser cultivado, pero no a
expensas de otros puntos de vista. Lo criticable es su falta de consideración
hacia otros aspectos o teorías. Además, como Primas indica: “la biología es más
que la biología molecular”. Defiende que la ciencia debe dirigir ahora su atención
a la naturaleza en tanto que concepto global, y que necesariamente deberá
plantearse preguntas radicalmente nuevas. La ciencia tiene que desarrollar, por
tanto, un concepto de realidad que no excluya ninguna parte del mismo. Aquellas
propiedades que pertenecen a los organismos por el hecho de formar parte de un
todo deben ser también contempladas por la ciencia.
Por
tanto, tan necesario será considerar los fenómenos de abajo a arriba, como establecen las teorías mecanicistas, como de arriba abajo, tal y como se describe en las teorías
vitalistas y holistas. La idea de que estas últimas teorías no son legítimas o
son secundarias, según Primas, es un prejuicio que debe ser vencido. A partir de
la visión del mundo según la Teoría
quántica, ambos puntos de vista son equivalentes aunque conducen a proyectos de
investigación y a ideas completamente diferentes. Incluso los criterios según
los cuales el científico decide qué es científicamente defendible o
interesante, son completamente diferentes desde estos dos puntos de vista.
También
según la Teoría
quántica, explicaciones funcionales y teleológicas son completamente legítimas
y equivalentes a las causales, y la primacía de la causalidad no tiene ningún
fundamento en los principios fundamentales de la física. Primas señala que no
es posible distinguir entre procesos causales y finales por medios puramente
mecánicos y que tal distinción sólo tiene sentido para procesos irreversibles.
Por lo que se refiere a la hipotética existencia de nuevas energías vitales, la
física moderna es perfectamente capaz de integrarlas en su sistema.
Así
pues, desde el punto de vista de la moderna teoría quántica, la materia se ha desmaterializado, y esta propiedad de ser inmaterial en la visión del mundo quántico
está estrechamente unida a la propiedad de interconexión.
El énfasis se sitúa en las relaciones, intercambios, interdependencias,
procesos, campos y sujetos totales, más que en objetos aislados. La Teoría quántica es, en
definitiva, la teoría de la deslocalización 43. Es fundamental
aceptar que no podemos quedarnos con el mundo clásico de los objetos y,
simplemente, añadir la interconexión como una propiedad complementaria
adicional de estos objetos. Son dos de los aspectos o descripciones
complementarias de la realidad, hechos a los que Primas ha aludido y que no
pueden ser usados simultáneamente. Por eso es preferible que sean consideradas
como dimensiones diferentes de la realidad.
La
interpretación holística de teoría quántica, de hecho, también puede ser
considerada como insinuación de una estructura multidimensional de la realidad 48,
55. Desde esta perspectiva existen, además del mundo de los objetos, uno
o varios niveles fundamentales de realidad donde la interconexión domina sobre
la separación. Los campos seguramente
pertenecen en esta categoría. Sin embargo, aparte de los campos
electromagnéticos y otros campos físicos que aún se cuentan entre los fenómenos
considerados como pertenecientes a las cuatro fuerzas fundamentales del mundo
observable, debemos asumir la existencia de otros niveles adicionales parecidos
a un campo de realidad en la actualidad no directamente observable, que puede
estar más allá del espacio-tiempo y representar el reino de la potencialidad 56,
o de los nórmenos; el reino más allá de los fenómenos, según Newton, en
contraste con la actualidad de lo observable.
En
el fondo, la función de onda Schröedinger de la Teoría quántica describe este
dominio oculto de potencialidad, de lo no observable, lo no manifestado, el
mundo prefísico de las correlaciones no localizadas y superluminales, y de las conexiones
instantáneas… más que describir el mundo de fenómenos observables 48.
Sólo el acto de medir esta infinidad de posibilidades, descritas en la ecuación
de Schröedinger como una superposición de todos los posibles estados quánticos,
hace que se cristalice una única realidad. Unido al concepto de potencialidad
está el concepto de superposición quántica, que describe las características de
la interconectabilidad (interconexión) 51. Cuando no existe ningún tipo
de interacción (como por ejemplo, en la observación de una medida) los dos sistemas
están en un estado de superposición tal que ninguno de los dos sistemas tomados
individualmente puede considerarse en estado puro: es decir, ninguno de los dos
puede ser completamente definido sin referencia al otro.
Este
dominio oculto puede ser considerado como una dimensión fundamental de la
realidad, un dominio de la conectividad dinámica desde el cual surgen los patrones
del mundo físico. Según algunos autores, este reino de lo pre- físico no es
sólo la base del mundo físico y de lo material, sino que también parece estar
conectado, conscientemente, a lo que algunos ven como el campo fundamental que
le subyace 41, 44- 46, 48, 55, 57, 58, 59-61.
En
el ámbito de la física, todo lo anterior es tratado por varios modelos teóricos
de lo que se conoce como la física del
vacío. Su posible relevancia para la biofísica como base de una verdadera
biología quántica 62, 63 nos parece obvia, como explicamos más
adelante. Por lo tanto, defendemos el desarrollo de una biofísica del vacío (ver el último capítulo).
El
dominio oculto de la conectividad
tiene características completamente diferentes de las del mundo clásico y
macroscópico de los objetos separados. Durante mucho tiempo, la descripción quántica
de los fenómenos que pertenecen a este dominio, o que surgen de él, se aplicaba
sólo al mundo microscópico de átomos y moléculas, en tanto que el mundo de los
fenómenos macroscópicos de nuestra experiencia se consideraba puramente clásico
y sin manifestaciones de propiedades quánticas. Sin embargo, hoy sabemos que
esto no es así y que hay muchas manifestaciones macroscópicas quánticas, aunque
nuestro conocimiento acerca de ellas sea todavía limitado 64-68.
Obviamente, los sistemas biológicos poseen las características de sistemas macroscópicos
quánticos.
REDEFINICIÓN
de la BIOFÍSICA
Partiendo
de lo expuesto hasta aquí, podemos concluir que la biofísica tradicional,
basada hasta ahora en la física clásica y los equilibrios termodinámicos, necesita
una nueva definición en términos de una revolución alimentada por los experimentos
e interpretaciones de la mecánica quántica realizados en las últimas décadas. Como,
por otro lado, todavía no hay ningún acuerdo sobre la definición de este campo
nos sentimos con libertad para proponer una nueva definición. En los próximos
párrafos intentaré determinar cuáles podrían ser los postulados de esta nueva
biofísica que, a la postre, suma ya entre diez y quince años de desarrollo.
En
primer lugar, conllevará una revolución basada en conceptos físicos – aunque no
del tipo de los citados en la editorial de Nature.
En tanto que el punto de vista físico será fundamental, no será el de la física
clásica y el objetivo no será reducir la biología a física, sino más bien la
comprensión de la física de la vida. Y la física no puede sustituir, aunque sí
fundamentar, la profunda comprensión de la biología.
La
nueva biofísica debe ir mas allá del empirismo simple basado en la tecnología
de la bioingeniería. Serán necesarios fundamentos epistemológicos y filosóficos.
Su objetivo debe ser el desarrollo de una teoría adecuada de la vida, teoría que
equilibre la maestría científica con la comprensión de la vida.
Como
complemento a una de las facetas de la aproximación molecular, la nueva biofísica
se focalizará en los aspectos holísticos de los organismos y tratará de aportar
una visión que sea capaz, a la vez, de sintetizar la riqueza de detalles moleculares
acumulados por los biólogos moleculares. Su base debe profundizar en las interconexiones
fundamentales en el interior de los
organismos así como entre organismos
y de los organismos con su entorno.
Por
ello, pues, debe ser una ciencia inter o trandisciplinar e integrativa que incluya
el conocimiento biológico, bioquímico y médico en tales modelos físicos. Pero
también debe relacionarse con el conocimiento elaborado por otros campos como
la geofísica, biometereología, heliobiología y demás.
Esta
ciencia debe basarse en la Teoría
quántica y no en la mecánica clásica –por ello debe ser denominada ’biología quántica’–
y también, en lugar del equilibrio termodinámico debe referirse a la termodinámica
fuera del equilibrio. Los organismos son sistemas claramente abiertos y
alejados del equilibrio. Otro de los conceptos centrales de la nueva biofísica,
relacionado con esto último, será la coherencia de los estados macroscópicos
quánticos. Mi propuesta es que el campo del pensamiento y el campo de los
modelos serán los elementos centrales de la nueva biofísica y complementarios
del punto de vista molecular, tratando de sintetizar la riqueza de estos detalles
en un modelo adecuadamente pensante, interconectado y no localizado. A pesar de
ello, el bio-electromagnetismo tendrá un papel central en la nueva biofísica.
Experimentos
recientes han mostrado la existencia, hasta la fecha desconocida, de que
ciertos campos no electromagnéticos se dan en y entre organismos y que no
pueden ser desestimados. Ciertos aspectos del campo de un organismo han de observarse en conexión muy cercana y
en constante interacción con el aspecto sólido. Se debe prestar atención al aspecto del campo del proceso bioquímico,
por ejemplo en un proceso colectivo de reacción y reconocimiento molecular.
En
este sentido, sugiero la existencia de un dominio
de potencialidad en la teoría quántica, aspecto que es prefísico e
inobservable, que constituirá la base de la interconectividad y totalidad
fundamental de la realidad, dominio a partir del cual surgen los patrones del
mundo material. Este dominio puede aportar un nuevo modelo de comprensión de
los caracteres holísticos de los organismos, como la morfogénesis y la regeneración,
y también aportará los fundamentos de la biofisica holística. Por ello, propongo
que debe investigarse la utilidad de la teorías de la física del vacío de cara
a comprender el fenómeno de la vida: un aspecto importante de su utilidad puede
ser la conexión entre el dominio de la biología y la consciencia.
Propongo
también que la nueva biofisica necesita extender su interdisciplinariedad más
allá de las ciencias naturales. La consciencia ya no puede excluirse de la
biofísica, aunque no deben desestimarse las dificultades de esta inclusión. Existen
bastantes pruebas que ponen de evidencia el hecho de que la consciencia es un
factor causal en la biología y no un epifenómeno no causal.
Comenzando
por el análisis fenomenológico y de las pruebas experimentales de la relación
cuerpo-mente, el modelo de campos y las teorías sobre el vacío pueden aportar
las herramientas necesarias para llenar este salto entre el cuerpo y la mente.
Sin embargo, es necesario reconocer los límites de esta aproximación científica
y valorar la posibilidad de una comprensión altamente abierta que pueda incluir
no-observaciones en nuestros modelos, si ello fundamenta y permite la comprensión.
ANTECEDENTES
HISTÓRICOS
de la BIOFÍSICA HOLÍSTICA
No
son tan solo las consideraciones teóricas de Primas, sino que la misma historia
de la biología y de la biofisica muestra con claridad que el paradigma reduccionista
de la biología molecular no es el único concepto posible en las ciencias biológicas.
Ha habido diferentes periodos históricos en que la aproximación holística ha
dominado la biología o, como mínimo, una parte de ella 69. Incluso
en biofísica han existido siempre escuelas holísticas de pensamiento, a pesar
de que no son mencionadas en las revisiones contemporáneas de este campo de la
ciencia, o lo son en tanto que ideas que no pertenecen a la biofísica.
Una
de las primeras aportaciones holísticas a la biología fue la escuela de morfologistas
trascendentales y racionales, de finales del siglo XVIII y principios del XIX,
que incluía científicos como G. de Cuvier, E. Geoffrey St-Hilarie y R.Owen, quienes,
a partir de sus detallados estudios de la morfología de los organismos, dedujeron
la existencia de principios y leyes de la forma que operan en el reino biológico
70. De forma similar, la biología y la medicina holística del
periodo Romántico, que incluyen a J.W. Goethe, A.V. Humboldt, C.G Carus, K.E.
von Baer y J. Müller, miraron la forma ideal de las especies como una guía
trascendental de los principios de la morfogénesis 71. Una
importante tradición en fisiología antireduccionista, creada principalmente por
Claude Bernard 72, empezó con F. Magendie. El concepto propuesto por
Bernard de ‘medio interno’ (milieu interne)
desarrollado en 1857, sigue hoy siendo considerado como el inicio en la
investigación de la regulación fisiológica, a la que contribuyeron E. Starling,
L.J. Henderson, J. Barcroft y W.B. Cannon (homeostasis).
Otros fisiólogos holísticos que merecen ser nombrados aquí fueron J.S. Haldane,
H. Selye, R. Dubos y A. Carrel.
Así
mismo, en el periodo comprendido entre 1900 y 1950, el bloque principal de la biología
del desarrollo, especialmente en referencia a los trabajos de H. Driesch, H. Spemann,
P.A. Weiss, A. Gurwitsch, R. Harrison, C.M. Child, J.V. Uexküll, J. Needham,
E.S. Russell, J.H. Woodger, A. Meyer-Abich, y A. Müller, ha sido holístico y
centrado en el concepto de campos biológicos 69, 73-74.
Muchos
de los importantes trabajos realizados durante este siglo por la tradición germánica
de medicina, patología y fisiologia holística, representados por nombres como
G.V. Bergmann, H. Schade, F. Kraus, F. Buttersack, A. Bier, Th. Brugsch, B. Aschner,
L.R. Grote, F. Hoff, R. Rössle, G. Ricker, H. Eppinger, W. Petersen, H.
Pischinger y O. Bergsmann han caído en el olvido. A pesar de ello, hay que
mencionar que las escuelas de medicina holística también fueron activas en
Inglaterra, EEUU y Francia, especialmente en el periodo de entreguerras 75.
Por
otro lado, contribuciones importantes a la ciencia holística provienen de la
teoría de la Gestalt
y otras teorías holísticas propias de la psicología, neurobiología y
psiquiatría, como lo ejemplifican los trabajos de W. James, Chr.v. Ehrenfels,
M. Wertheimer, W. Köhler, K. Goldstein, K. Lewin, C.v. Monakow, C.S. Sherrington,
K. Lashley, G. Murphy, V.v. Weizsäcker, A. Maslow y K. Pribram 74-78.
El
trabajo del biólogo austro-canadiense L.v.Bertalanffy es particularmente significativo
en relación a las teorías holísticas emergentes. La concepción de la vida organísmica, propuesta por
Bertalanffy, fue el punto de inicio para el dessarrollo de la Teoría General de Sistemas,
y realmente constituye el primer intento para crear una visión holística de los
organismos basada en las leyes físicas y en el conocimiento biológico detallado.
Su investigación es aun hoy una guía útil que orienta nuestros esfuerzos 79-84.
La escuela germánica de Beir 85-86 ha continuado esta tradición en el ámbito de la biofísica.
Otra
vía temprana de desarrollo de la biofisica holística fue la generada por la
escuela de Claude Bernard en Francia y representada por A. d’Arsonval, W. Kopaczewski,
F. Vlès y G. Lakhovsky.
Rusia
desarrolló también su propia tradición en biología, biofisica y bioelectromagnetismo
holístico con los trabajos de V.I. Vernadsky, A.L. Chizhevsky, A.G. Gurwitsch,
E. Bauer y A.S. Presman entre otros.
Otra
importante contribución al pensamiento holístico proviene de la tradición de la
biofisica matemática, donde se desarrollaron los conceptos de optimización y
sus principios relacionales y de similaridad, representados por D’Arcy
W.Thompson, N. Rashevsky, R. Rosen y R. Thom. Conceptos holísticos de
relevancia para la biología y la biofísica, aunque nacidos en el ámbito de la
filosofía han sido desarrollados por J. Smuts, A.N. Whitehead, O. Spann, A. Meyer-Abich,
H. Conrad-Martius, H. Plessner y H. Friedmann, entre otros.
Por
último, debe mencionarse las contribuciones de la medicina psicosomática como
la desarrollada por V.v. Weizsäcker, F. Alexander, Flanders Dunbar, G. Groddeck
y G.R.Heyer.
En el periodo 1900-1950,
las aproximaciones holísticas a la biología, a menudo conectadas al campo de
los conceptos (ver capítulo siguiente), lejos de ser marginales, han
constituido una de las escuelas dominantes de pensamiento, como mínimo en la
biología del desarrollo 69, 73-74, aunque por diversas razones la
plausibilidad de esta aproximación decreció considerablemente a partir de 1950 87.
La razón principal del decaimiento del pensamiento holístico fue el aumento de la
genética como programa alternativo dirigido a dar una explicación del desarrollo.
Buena parte del trabajo realizado
en aquellas décadas está hoy casi obsoleto, pero es necesario revisar y actualizar
las observaciones y conceptos fundamentales desarrollados por aquellos pioneros
de las ciencias holísticas, añadiendo a ello el conocimiento actualizado en los
respectivos campos.
El CONCEPTO de CAMPO
como BASE NECESARIA de la BIOFÍSICA HOLÍSTICA
Las modernas teorías
físicas de campo, como las desarrolladas por Faraday y Maxwell, tienen su
origen en conceptos metafísicos que surgen de la consciencia participativa del
ser humano arcaico 88. El campo y la teoría de partículas surgen como
modos complementarios del Sí mismo humano y de la experiencia del mundo enraizados,
ambos, en la consciencia del cuerpo.
Es probable que el campo
de la percepción de la realidad exista
desde mucho antes que la teoría de las partículas, y solo pudo surgir cuando la
visión participativa del mundo dejó paso lentamente a la consciencia individual
y a la percepción de un mundo objetivo, mediante un incremento en la discriminación
entre el fuera y el dentro: yo y el mundo, lo subjetivo y lo objetivo, la
materia y la consciencia. Esta objetivización del mundo alcanzó su clímax en la
visión del mundo que elaboró la física clásica a finales del siglo XIX,
sustentado la hipótesis de que todo lo
real son las partículas sólidas ordenadas en diferentes grados de complejidad.
Las teorías del campo
electromagnético de Faraday y Maxwell –propuestas en la segunda mitad del siglo XIX–,
alrededor de 1900 inspiraron y animaron a los biólogos a desarrollar las
primeras teorías de campo, pero solo fue con la teoría de la Relatividad General
de Einstein, la mecánica quántica y la teoría de los campos quánticos, que la
física superó la visión mecanicista del mundo y llegó a concedir la realidad como
un fenómeno de campo.
A
pesar de ello, la biología aun hoy basa su descripción de los organismos como si
se tratara de un edificio de piedras construido bajo la visión de la física
clásica, aunque la propia física ya dejó este modelo atrás hace un par de
décadas. Una de las primeras y más importantes etapas en el desarrollo de una
biología holística debe, por tanto, ser no tan sólo un complemento del aspecto
del campo añadido al punto de vista clásico, sino que incluso debe construir
este modelo de un organismo a partir y en la descripción del campo.
Como he demostrado en otros
contextos, el concepto de campo ha ocupado un lugar central en la escuela organísmica u holística de los biólogos,
escuela que tuvo vigencia durante la primera mitad del siglo XX. Y biólogos
como H. Spemann, R. Harrison, P.A. Weiss, J. Needham, C.H.Waddington y A.G. Gurwitsch
utilizaron la hipótesis de los campos biológicos o morfogénicos, introducida
por Weiss y Gurwitsch a principios de 1920, como una herramienta útil para la
comprensión de los fenómenos de desarrollo, regeneración y morfogénesis, y para
realizar predicciones experimentales en los ensayos.
Por otro lado, aunque el concepto
de campo a que se refiere el modelo físico, sobre todo los campos
electromagnéticos, está bien definido, las organicistas generalmente consideraban
el campo biológico como un concepto puramente heurístico y dejaron abierta la
naturaleza exacta de tales campos. El tiempo (y la ciencia electromagnética)
todavía no estaba maduro para la noción real de campos eléctricos,
electromagnéticos o de otra índole como son los campos de larga distancia.
TEORÍAS
del CAMPO ELECTROMAGNÉTICO
en BIOLOGÍA
En aquella época de inicios del
siglo XX, no había suficiente evidencia experimental para afirmar la existencia
de campos bioelectromagnéticos ni de los efectos biológicos de los campos EM. De
este modo, los diversos conceptos de campos electromagnéticos (EM) propuestos ya
desde las primeras décadas del siglo XX para ser estudiados en biología –como aparece en los trabajos de Keller, Burr,
Burr & Northrop, Crile, Lund, y Lakhovsky 89– fueron prematuros.
El comienzo y avance de las
modernas teorías de campos EM en el ámbito de la biología llegó alrededor de
1970, con el informe de A.M. Presman sobre la labor pionera de investigadores soviéticos que trabajaban en
bioelectromagnetismo. También en este informe figura un primer esbozo de un
enfoque holístico de la Teoría
del campo EM del organismo y sus relaciones con el entorno.
Desde entonces se han ido
sumando abundantes pruebas de los bioefectos de los campos EM y los campos EM endógenos. En la
actualidad ya está establecido y aceptado que los organismos reaccionan sensiblemente
al impacto de los campos electromagnéticos, incluidos los muy débiles. Y es muy
probable la existencia de diferentes tipos de efectos sobre los materiales
endógenos que afectan a la organización celular y la morfogénesis.
También sabemos que varios
tipos de campos electromagnéticos, incluidas las microondas y las frecuencias
ópticas (biofotones) son emitidos por los seres vivos. Así mismo, hay pruebas
de que las débiles corrientes eléctricas endógenas están involucradas en la
regeneración y crecimiento de tejido nuevo, y también se ha demostrado la
función de las corrientes iónicas en la morfogénesis y el desarrollo. También
se ha demostrado la comunicación mediante campos electromagnéticos en peces e
insectos, lo cual sugiere que puede tratarse de un fenómeno más general.
Por otro lado, una serie de
nuevos acontecimientos han contribuido al pleno desarrollo de las modernas
teorías biológicas sobre campos. Entre ellos cabe citar la labor de A. Szent-Györgyi
en el ámbito de la bioquímica de la dinámica de excitación-relajación y la
función de la transferencia de carga en el organismo 91-93. En este
mismo sentido, cabe mencionar el trabajo con sistemas abiertos alejados del
equilibrio y del comportamiento colectivo coordinado de partículas que culminó
en la Teoría
de los sistemas disipativos, de Prigogine; el trabajo de H. Fröhlich sobre la coherencia de los campos EM
acoplados a estas partículas y en conexión con ellas 94-97; la teoría
de Dicke sobre la emisión coherente de un par de emisores multiatómicos 98,
la Teoría quántica
de la coherencia desarrollada por R.J.
Glauber 99-101, y varios acontecimientos recientes observados en el
ámbito de la óptica quántica como, por ejemplo, el trabajo sobre el principio
de la luz no-clásica y la cavidad electrodinámica quántica 102, 103.
TEORÍAS MODERNAS
de CAMPOS BIOELECTROMAGNÉTICOS
Estos logros se convirtieron en
importantes elementos de la Teoría
del biofotón desarrollada por Popp y su grupo 104-106. Al igual que la mayoría de las modernas
teorías propuestas sobre el campo, tratan de conciliar los enfoques sobre
partículas y campos. Basándose en las pruebas para la emisión coherente de
luminiscencia ultra débil de los organismos, Popp cocibe a los organismos
biológicos como láseres acoplados ópticamente a emisores y receptores que
operan en el umbral de láser. La parte sólida del organismo está acoplada a un
campo biofotónico altamente coherente, el cual se propone como la base de
comunicación entre todos los niveles de organización: se observa que los
componentes del organismo están conectados mediante variaciones de fase con el
campo, de forma que la información circula entre unos y otros en todo momento.
El campo biofotónico también estaría en la base de la memoria, de la regulación
de los procesos bioquímicos y de morfogénesis.
Por otro lado, de desarrolló un
enfoque sobre la Teoría
del bioplasma 107-114 a partir de las primeras sugerencias de
Szent-Györgyi. Este científico señaló que la mayoría de las biomoléculas en el
organismo están presentes en estado de excitación, y que la energía de los
sistemas vivos se basa justamente en la dinámica de excitación-relajación que,
a la vez, también constituye la base de los enlaces químicos. El plasma
biológico se describe como un plasma frío altamente estructurado por
excitaciones colectivas originadas en la polarización dieléctrica de
semiconductores biológicos, que funciona como una unidad única. El conjunto de
excitaciones de las moléculas se propaga en forma de excitaciones. Los
agregados complejos y las configuraciones formadas por el plasma de partículas
sirven como una red de energía en el organismo. La radiación externa e
intrínseca se almacena en el bioplasma en forma de oscilaciones atrapadas en la
cavidad, formando el campo biológico que se caracteriza por tener una onda
holográfica compleja de banda ancha, onda que la estructura y le da una gran
estabilidad.
Los efectos biológicos de las
radiaciónes externas se atribuyen a las propiedades de resonancia de todo un
sistema, no a una cualquiera de sus partes. Al igual que la Teoría del biofotón, el
concepto de bioplasma implica un alejamiento del equilibrio y una inversión de
la población electrónica y, por tanto, de los procesos tipo láser como ya
propuso Inyushin a inicios del año 1970. Pribram, por su lado, propuso por
primera vez en 1971 la Teoría
holográfica de la percepción y la memoria 115, 116, teoría que ha
constituido una importante contribución a la moderna teoría de campos biológicos.
Este marco teórico propone que el contenido de la información obtenida por los
sentidos externos está plegada mediante transformadas tipo Fourier y es almacenada
en el cerebro en forma de patrones de interferencia holográfica. Es decir, en un
campo coherente EM. Para leerlo en el recuerdo, la información es desplegada mediante
la transformada inversa de Fourier. En 1975, Pribram realizó una síntesis de su
modelo y la Teoría
holográfica de la realidad, propuesta por Bohm en 1971 41, sugiriendo
que la organización de la propia realidad puede ser holográfica: el mundo de
los objetos que percibimos (‘el orden explicado’) es un segundo orden respecto de
la manifestación del orden más fundamental, orden
implicado u holomovimiento que
forman la base de un mundo de totalidad fundamental ininterrumpida.
El concepto holográfico de la realidad propuesto por Miller et al.117, 118 es un intento útil
de esbozar las líneas generales de una posible síntesis de modelos de campo
haciendo hincapié en el aspecto de partículas, al igual que hace la Teoría de bioplasma y
aquellos que se centran en la conexión y/o de los campos subyacentes. Al mismo
tiempo, Miller trata de dilucidar el significado del fenómeno bioeléctrico y de
los parámetros físicoquímicos como el ácido-base, los balances electrolíticos
saldos y los potenciales redox en los campos bioelectromagnéticos. Hoy en día,
el punto de vista del campo en un organismo y sus interacciones está
encontrando una aceptación cada vez mayor en el ámbito de la biología, la
biofísica y la medicina 119-124.
BIOFÍSICA y CONSCIENCIA: un POSIBLE PAPEL
de los CAMPOS para CONECTAR la BRECHA MENTE-CUERPO
Los fundadores germánicos de la
biofísica, a principios del siglo XIX reconocieron la consciencia como el
“último problema de la biología”, pero la ciencia en aquel momento no estaba preparada
aun para incluir la consciencia en la biofísica, aunque no se negó la necesidad
de hacerlo 19. Hoy día, la situación ha cambiado. En el transcurso
del paso del siglo XIX al XX, Freud y sus seguidores hicieron del tema de la
consciencia el núcleo central de un amplio esfuerzo de investigación, cuyos
resultados han influenciado la sociedad occidental, pero apenas se había tomado
en serio en el ámbito de las ciencias naturales. A pesar de este rechazo,
durante los últimos años la situación ha cambiado: la consciencia ha dejado de
ser un no-tema y en la actualidad ha
entrado definitivamente en la agenda del mundo científico 127-128.
Un número cada vez mayor de autores
están haciendo hincapié en la necesidad de introducir la consciencia en el
mundo científico, hasta el punto que algunos científicos creen incluso que debería
convertirse en su base misma 41, 44-46, 49, 57, 131-135.
En cuanto a las consecuencias
de continuar con una biología sin conciencia,
Efron 136 señaló la desastrosa confusión epistemológica que ha
causado la exclusión de la consciencia en la biología. A pesar del animado
debate actual sobre la investigación de la consciencia, ésta se caracteriza por
puntos de vista muy divergentes: décadas de controversia sobre la inclusión del
observador y el posible papel de la consciencia en la mecánica quántica 137
, 129-130 han tenido, sin duda, una influencia significativa. Como puede
verse en la nueva disciplina de Neurodinámica Quántica 138-140, las
teorías holográficas de Pribram y Bohm, junto con la sugerencia de Eccles de
que los campos son análogos a los campos de probabilidad de la Teoría quántica y podrían
ser los responsables del acoplamiento entre la consciencia y los procesos neuronales
141. Por tanto, una parte importante de los más recientes esfuerzos
en investigación se basa en la hipótesis de que la consciencia puede tener como
un campo en la naturaleza, y/o estos campos pueden desempeñar un papel mediador
entre la consciencia y el organismo biológico. Esta hipótesis tiene una
considerable historia detrás y es más generalizada de que comúnmente se conoce 88.
W. James, en 1890, fue el primero en introducir el concepto de campo de la consciencia
en la psicología moderna.C.G. Jung, con el concepto de inconsciente colectivo,
propuesto por primera vez en 1917, ya la había concebido como un campo unitario
fundamental y profundo de la realidad psicofisica (unus mundus), originado ocasionalmente el efecto de la sincronicidad.
La teoría de la Gestalt ,
formulada inicialmente por Chr.v. Ehrenfels y W. Köhler, postula un isomorfismo
entre procesos psicológicos y psicofisiológicos mediante campos análogos a los
campos electromagnéticos de Maxwell, no enlazados a un sustrato nervioso y cuya
estructura geométrica refleja la percepción de los estímulos. Por su lado, en
la década 1930 K. Lewin propuso en su Teoría de campos de la psicología social
que las interacciones sociales se entienden mejor por medio de un modelo de
campo. Más tarde, en los años 1940,
G . Murphy desarrolló el concepto de campo de organismo,
de personalidad y de la comunicación, y sugirió la existencia de un campo
interpersonal que, a su juicio, formaría parte de un campo más amplio de ámbito
universal. Murphy también explicó los efectos Psi en grupo como una relajación
de las habituales barreras personales y la apertura al ámbito interpersonal.
Paul Schilder demostró la existencia de una imagen
del cuerpo, y de una imagen tridimensional de la percepción del cuerpo que es diferente a la imagen del cuerpo mostrada
por la anatomía y la fisiología, una especie de reorganización constante del
campo que se construye a partir de experiencias visuales táctiles, cinestésicas,
posturales y demás de una persona durante su vida.
En 1964, Aron Gurwitsch propuso
una Teoría de campo de organización a partir de las experiencias en la teoría de
la tradición Gestalt y de la fenomenología de Lewin y Husserl. El ruso V.V. Nalimov,
matemático y filósofo, ha propuesto recientemente la Teoría del vacío semántico,
según la cual hay un compromiso más profundo y no observable del proceso
ordinario, a partir del cual surge la consciencia reflexiva que él denomina el vacío semántico, en analogía deliberada
al concepto de vacío en física.
Una escuela de pensamiento que
ha despertado un gran interés y ha dado lugar a una nueva rama de la
neuropsicología, tiene su origen en el trabajo de Pribram y Eccles. A
principios de los años 1970, K.H. Pribram propuso la existencia de un campo holográfico
coherente que media entre la consciencia y los procesos neurológicos. Por su
parte, J. Eccles en 1977 propuso que la consciencia tiene una existencia independiente
del cerebro, y que ella misma interactúa con el cuerpo en el mundo material
utilizando como instrumento el cerebro. H. Margenau propuso en 1984 que la
mente puede ser el único tipo de campo no material, de forma análoga a la
probabilidad quántica de campos, propuesta que fue retomada en 1986 por J.
Eccles quien sugirió que este campo puede modificar la probabilidad de emisión
de neurotransmisores en las sinapsis dendríticas. Finalmente, todo ello condujo
a la formación del nuevo concepto de campo
neurodinámico quántico, basado en la hipótesis de que los procesos cerebrales
se han de entender sobre la base de la teoría quántica de campos y están
basados en los campos quánticos o de potencial. La memoria a largo plazo se
concibe como una estructura compleja de estados de vacío, y el recuerdo como una
emisión de señales coherentes de biofotones del estado de vacío. El
acoplamiento de la neurofisiología con el mar
quántico del vacío se supone hoy que es la base de los procesos cerebrales.
La neurodinámica quántica muestra
numerosos y recientes esfuerzos para encontrar aproximaciones que unan la
consciencia como una entidad no directamente medible con el aspecto sólido y
material de un organismo y de un dominio mediado por campos. Esfuerzos
similares se han llevado a cabo en los últimos decenios en muchas áreas no
menos importante, como por ejemplo en la investigación científica de los
sistemas médicos orientales tales como la acupuntura, la curación por contacto
y otros fenómenos.
OBSERVACIONES
y ESTUDIOS
EXPERIMENTALES
de CAMPOS INTERPERSONALES
de
NATURALEZA DESCONOCIDA
La
existencia de campos electromagnéticos emitidos por los organismos vivos –el ser
humano incluido–, es ahora algo que está bien establecido. Sin embargo, lo que
no está demasiado claro es lo poco que sabemos sobre sus funciones biológicas.
Por otro lado, el ser humano posee una larga historia de experiencias subjetivas
de estos campos de interconexión personal que, usualmente, han sido relegados
al nivel de la imaginación y la fantasía por parte de las mentes científicas. A
pesar de esta mala reputación, un determinado número de experimentos
científicos recientes han aportado observaciones extensas con evidencias incuestionables
de la realidad física de estos campos 88.
Entre
estas observaciones, cabe mencionar un importante ejemplo como son los estudios
de comportamiento no verbal. Estas investigaciones han mostrado el movimiento
sincronizado, dentro del patrón de un discurso dado, del cuerpo tanto en los
oradores como en el auditorio, lo cual sirva, probablemente, para establecer
una resonancia empática. Un fenómeno
relacionado con el que acabamos de mencionar es el hecho, bien conocido, del contagio
emocional. Para psiquiatras y psicoterapeutas es familiar, desde hace décadas,
el denominado sentimiento precoz: una
especie de aura que aparece en sus pacientes anunciando la irrupción de un brote
psicótico o de un episodio esquizofrénico. Y es de sobras conocida la
naturaleza contagiosa de esos estadios.
El
fenómeno de la transferencia entre terapeuta y paciente es igualmente bien
conocido desde hace décadas y ha permitido a un cierto número de autores crear
la hipótesis de la existencia de un campo
interpersonal. En la llamada hipnosis
mútua dos personas crean un campo psíquico común en el cual estados
psíquicos muy profundos pueden llegar a tal punto de compartir alucinaciones o
ensoñaciones de carácter muy realista.
Un
gran número de estudios experimentales recientes nos proveen de la evidencia de
que los efectos de estos campos interpersonales tienen alguna base física.
Estudios sobre parejas empáticamente conectadas, realizados por J. Grinberg-Ziylberbaum,
han mostrado a nivel de registros EEG una marcada coherencia tanto
interhemisférica como interpersonal, y la aparición de potenciales de
transferencia (potenciales evocados) en los patrones de estimulación incluso
tras la separación de los miembros de la pareja por medio de una campana de Faraday.
Los experimentos de campo REG, realizados
por el Laboratorio de Anomalías de Aparatos de Princeton (PEAR), muestran la
influencia y las anomalías producidas por grupos de sujetos con un alto grado de resonancia subjetiva
entre sus miembros sobre los outputs o salidas al azar de generadores de
sucesos randomizados (REG). Estos experimentos sugieren la presencia de los
campos descritos en tales grupos de individuos.
Experimentos
sobre la influencia mental a distancia en los sistemas vivos (DMILS) muestran
que esas personas son capaces de ejercer una influencia mental directa y a
distancia sobre sistemas biológicos estructurados, y no sólo de tipo informacional
sinó también de carácter energético. Mientras estos experimentos sugieren la
posible naturaleza no electromagnética de los campos estudiados, las medidas
del Proyecto de la Pantalla
de Cobre, desarrollado por E. Green, demuestran que en sesiones de sanación
ciertos sujetos excepcionales, como sanadores y algunas personas sensitivas,
son capaces de producir picos de voltaje absolutamente extraños en los
potenciales eléctricos del cuerpo, picos que han sido transmitidos y medidos
por aparatos de electromedida unidos a cuatro placas de cobre pulido
especialmente sensibles que les rodeaban.
CAMPOS
BIOLÓGICOS a la LUZ
de PROPUESTAS
que VAN
MÁS ALLÁ de la
TEORÍA ELECTROMAGNÉTICA
En
algunos de los experimentos mencionados anteriormente, se demuestra la
existencia de campos fenoménicos interpersonales (Grinberg-Zylberbaum, DMILS)
que excluyen la influencia de los campos electromagnéticos. Así pues, a partir
de ello debemos elaborar la hipótesis de que existe algún tipo de campo
desconocido, al margen del campo electromagnético. Recientemente, un cierto
número de autores han sugerido que los potenciales electromagnéticos
(vectoriales y escalares) pueden jugar una influencia o un cierto papel sobre
los sistemas vivos 63, 142-147 , y otra serie de experimentos
preliminares –que todavía han de ser reproducidos por laboratorios
independientes– parecen mostrar los
efectos biológicos de potenciales vectoriales distintos a los de los campos electromagnéticos
conocidos 147-153. Se ha propuesto que podría tratarse de una clase
completa de campos que no corresponden a naturaleza electromagnética pero que
subyacen a los fenómenos electromagnéticos y han sido denominados energías sutiles por algunos autores,
siguiendo una sugerencia de Einstein 142, 145, 146.
De
hecho, los potenciales han sido considerados durante mucho tiempo como meras
abstracciones matemáticas sin realidad física, pero la nueva evaluación que se
está realizando de su significado gracias al revolucionario trabajo de Aharonov
y Bohm 154, está abriendo actualmente un nuevo campo de
investigación en electromagnetismo. Por nuestra parte, sospechamos que este
nuevo campo va a ser extremadamente significativo para el bioelectromagnetismo
y la biofísica en general.
Hasta
la fecha, un buen número de intentos recientes para añadir extensiones de la
teoría electromagnética apuntan a la existencia de una dimensión adicional, totalmente
insospechada, del electromagnetismo. Es una potencial dimensión que parece ser
capaz de interactuar con la matriz altamente estructurada del espacio–tiempo 155,
156. Aharonov y Bohm 154 han demostrado que en ciertos casos
los potenciales actúan como verdaderos campos físicos, e incluso que deben ser
considerados como más fundamentales aun que los campos y las fuerzas electromagnéticas.
En los experimentos que realizaron, los potenciales ejercían un efecto físico
sobre partículas cargadas en un campo de volumen libre, pero no en la forma en que
lo hacen los campos de fuerza sino que únicamente influenciaban la fase, siendo,
por lo tanto, campos de información.
No
obstante, la razón para que el efecto Aharonov-Bohm (AB), actualmente bien
comprobado, haya llegado a ser evidente es el desarrollo que han llevado a cabo
de su análisis y generalización Wu y Yang 157, 158. Barret 159, 160 también
ha aportado evidencias de que en el experimento AB, el campo electromagnético,
normalmente de simetría U (1), está “condicionado” en forma SU (2) –en otros
casos se han conseguido incluso simetrías aún más altas– debido a las características restrictivas geométricas
del experimento que añaden un grado de libertad al campo, permitiendo así una
interacción con el espacio-tiempo métrico (red de neutrinos) y su estructura topológica,
y lo dota de una esencia y forma semejante a las características de la ley gravitacional.
Barret también ha mostrado que el efecto AB es únicamente uno de las extensas
clases de efectos que se pueden obtener.
De
acuerdo con Tiller 142, por un lado, los potenciales tienen la
importante función de mediar entre los campos electromagnéticos y los estados quánticos
macroscópicos de la materia sólida y, por otro lado, con el llamado vacío
físico, gracias a sus propiedades de controlar la fase de los campos
electromagnéticos. Este autor sugiere que el campo de energía sutil pertenece al dominio del vacío, a una dimensión más
alta y más allá del espacio-tiempo, y que en realidad parece organizar la
estructura del espacio-tiempo, el cual, como respuesta y debido a la
intermediación de los potenciales, genera el correspondiente campo
electromagnético. Ello, finalmente, permite que aparezca el proceso observado
en el espacio y en el tiempo.
Esta
hipótesis se sustenta en el trabajo de Barret 159, 160 sobre las
condiciones de los campos electromagnéticos. En este proceso, la propiedad de
control de fase de los potenciales es absolutamente central. Esto es muy
significativo para la biofísica, y no solamente a causa de la coherencia de los
campos electromagnéticos, sino que su gran importancia puede ser también
ilustrada por el hecho de que los organismos vivos, con sus muchos procesos
rítmicos, básicamente son un complejísimo sistema de campos oscilantes
acoplados de forma no lineal por sus relaciones de fase.
Aparte
de los potenciales, un número cada vez más extenso de campos de carácter no
electromagnético están siendo adelantados en las varias propuestas para
extender la teoría de Maxwell, como posibles elementos de un nivel sutil intermediario entre las partículas, los campos de
fuerza y el vacío, o como elementos o aspectos del vacío mismo, así por ejemplo
los campos torsionales 161-166 y los B (3) campos fantasma de polarización
magnética longitudinal 167, 173.
El
CONCEPTO de VACÍO BIOFÍSICO
Estamos
convencidos de que una de las tareas centrales de la biología y de la
biofísica, e incluso de la física como tal, es investigar el proceso del
desarrollo y la manifestación, la aparición del momento desde la potencialidad.
Es absolutamente claro que esto todavía no está completado mediante la Física Quántica , aunque las
discusiones recientes sobre la interpretación de la Teoría quántica y sus
alternativas a la interpretación de Copenhagen ha mostrado que se está
avanzando en esta dirección. La misma tendencia parece encontrarse en los
recientes ensayos y teorías sobre el Campo Unificado de toda interacción
física.
En
los diversos programas de unificación el concepto de vacío físico ocupa un
lugar central. El vacío está emergiendo
desde hace mucho tiempo como la estructura central de la moderna física
(Saunders y Brown, 1991) 174. Defendemos pues, que de la misma
manera, este concepto merece ocupar un lugar central en biofísica 62, 63, 147.
De hecho, ha sido ya usado en un gran número de modelos recientes, como por ejemplo
en Conrad 175, 176, Grandpierre 58, Laughlin 177,
Laszlo 59, 60, Jibu y Yasue 139, 140, Shacklett 55
y Tiller 142- 144. No debería sorprendernos si llegara a ser el
fundamento más claro y necesario para una biofísica quántica holística. En este
sentido, la Lógica Quántica
Holística de los procesos biológicos y las estructuras puede no ser suficientemente
comprendida sin la explícita inclusión del concepto de vacío en biofísica.
Proponemos
y defendemos que el concepto de vacío es el marco apropiado para modelar el
dominio fundamental de la mecánica quántica de los potenciales. El vacío es la
base del ser a partir de la cual surge la información para el desarrollo estructurado
y la regeneración, tanto de lo inorgánico como de las formas vivas. Las
características de la totalidad indivisible de la realidad implícitas en la
teoría quántica –no separabilidad, no localización, conectividad fundamental-,
que son tan fundamentales para la comprensión biológica, son una expresión de
las propiedades del vacío. El vacío es el orígen de la coherencia microscópica
y macroscópica, una característica esencial de los organismos vivos.
Finalmente,
la comprensión del vacío podría proporcionar una visión crucial del papel de la
consciencia en el ámbito de la realidad física y en los diferentes estadios en
los que la creatividad del fundamento de la existencia se despliega en un modo
que va desde la pura potencialidad informacional hasta la manifestación física.
El
concepto de vacío quántico puede proporcionar una herramienta importante para
desarrollar tanto una terminología holística, como una metodología totalizadora
orientada hacia la integración de la biología y de la física, factores ambos
que son necesarios para el surgimiento de una biofísica holística o biofísica quántica.
Podría ser especialmente significativa su utilidad como marco adecuado para el
tratamiento de los organismos como sistemas quánticos macroscópicos (por
ejemplo, el significado de la degeneración del vacío).
De
todas maneras, hay que puntalizar que no estamos hablando únicamente del vacío
EM de las fluctuaciones de punto cero, sino de un vacío unificado más inclusivo
y fundamental para las cuatro formas conocidas de fuerzas de interacción universal.
El MODELO
de VACÍO SUPERFLUíDO de los ORGANISMOS
En
las primeras investigaciones realizadas en los años 1980 en biofotónica, se
consideró el posible papel del vacío en conexión con la estabilidad y las propiedades
ópticas del ADN y de la ratio señal/ruído óptima en la transferencia de
información por biofotones. El papel central que juega el vacío en la teoría de
Dicke y en la
Electrodinámica Quántica de Cavitación es bien conocido. En
1985, Popp sugirió que la emisión de biofotones como medida puede surgir de un
campo no-medible, virtual, deslocalizado y altamente coherente dentro de los
tejidos, llamado por él como el nivel de
información potencial en el organismo. Popp conjeturó que podría ser una especie
de estado de vacío 179-180.
Más
recientemente, Zeiger (62-63) ha desarrollado un modelo de vacío superfluído para intentar la comprensión de la emisión
biofotónica de semillas y la conexión con su viabilidad. Según ese modelo, la
vitalidad de las semillas y la emisión de biofotones són dos expresiones
paralelas de la misma realidad subyacente: los Bose-condensados superfluídos de
fotones. Zeiger propone que el campo de radiación emparejado con los sistemas
biológicos tiene que comprenderse sobre la base de un estado básico doble. Por
un lado, consiste en un estado no-perturbado, colectivo-coherente, responsable
de la estabilidad, la comunicación interna y el almacenamiento de los fotones
que dota al organismo con un tranquilo campo de fondo que conecta todos sus
componentes con unas relaciones de fase de largo alcance, unos con otros y con
el medio ambiente. Por otro lado, el segundo estado básico es un estado perturbativo,
fluctuante-coherente que consiste en la excitación del estado
colectivo-coherente; es responsable de la flexibilidad, la adaptación y la
comunicación externa, y desde él se emiten los biofotones observados. Los dos
estados están separados por una brecha de energía que controla el comportamiento
del sistema y es la medida básica del estado global del organismo. Es un
parámetro que promete convertirse en una nueva herramienta importante en
biofísica, mostrando información adicional en el sistema vivo. El modelo de
Zeiger quizás sea un paso significativo en el modelaje biofísico del proceso de
la emergencia de un llegar a ser
desde la potencialidad del fundamento del
ser.
Por
tanto, si hablamos del campo electromagnético o del campo biofotónico o de
células y tejidos o de todo el organismo, como opuestos a la emisión de
biofotones mesurada, quizás no estemos tratando con un campo electromagnético
en el sentido usual sino con un campo virtual o con un estado de vacío. De
hecho, esto es lo que ha propuesto Bearden sobre uno o más niveles profundos de
electromagnetismo 181-183 y ha recibido el apoyo parcial de Barrett
y de otros autores ya mencionados.
Si
definimos el vacío físico como esa rama de la física que concierne a los niveles
fundamentales prefísicos de potencialidades, niveles desde los cuales campo y materia
se conectan, y que contiene la información necesaria para desarrollar sus procesos
de estructuración dinámica, sugiero que el campo correspondiente al aspecto biofísico
junto a la investigación del rol biológico del vacío físico y el papel mediador
de los potenciales y otros campos no electromagnéticos entre el vacío por un
lado y los campos de fuerza y la materia sólida por el otro, esta rama de la
ciencia, pues, podría ser denominada biofísica
del vacío. En este sentido, podría ser un elemento teórico importante y un
objeto de investigación de la nueva biofísica.
NIVELES
JERÁRQUICOS DE LAS FUNCIONES BIOLÓGICAS
|
||
ESTRUCTURA
FÍSICO QUÍMICA
|
Cuerpos
sólidos
(tejidos)
|
|
Sistemas
de regulación holística (sistema
nervioso, sistema hormonal, matriz extracelular, sistema inmune, etc.)
|
Regulación
fisiológica y bioquímica (equilibrio
ácido-base, potencial redox, bioelectricidad (excitación electrónica, flujo
de electrones, flujo de protones), etc.
|
|
CAMPOS
EM
|
Campos
bioenergéticos (campos
EM)
|
|
DOMINIO
DEL VACÍO
|
Campos
de bioinformación (energías sutiles, potenciales, etc.)
|
|
Campo
Unificado - Consciencia
|
||
CONCLUSIÓN
¿Acaso la Física puede proporcionarnos una nueva revolución
biológica? Existen sólidas evidencias de que puede hacerlo y de que lo
hará. Pero no se tratará de perfeccionar aun más el programa reduccionista de
la biología molecular sobre la creación de la vida, nacido en los años 1930 y que
iba a producir la tan necesitada revolución. No. Irá más allá y esta revolución
implicará la renovación de la tradición alternativa en la comprensión holística
en biofísica, cuyas características están ahora emergiendo con mayor claridad.
Este cambio se dibujará sobre los –todavía válidos– descubrimientos de las
diversas aproximaciones holísticas en física y en las ciencias biomédicas de la
primera mitad del pasado siglo XX, descubrimientos que se actualizarán
uniéndose a los múltiples avances recientes en física y biología molecular, e
incorporarán la interacción de la consciencia con la materia biológica como elemento
clave para la comprensión del fenómeno de la vida. La nueva biofísica holística
estará basada en un modelo de interacción de campos de los organismos y sus
relaciones con otros sistemas de vida y su entorno. A la vez, se tendrá en
cuenta en los procesos biológicos y junto a los campos electromagnéticos, el
posible papel de nuevos campos de carácter no EM y de la física del vacío.
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