sábado, 28 de julio de 2012

La respiración a Barcelonactua

La respiración a BarcelonActua es una especie de curso on-line sobre la respiración. Es medio en catalán, medio en castellano. ¡Buen verano a todos y todas!

martes, 10 de julio de 2012

Somatic Experience and Sensations Stored in Interfacial Water - The Remembered Present of Belief from Brigitte Hansmann on Vimeo.

CONCEPTOS de CAMPO


CONCEPTOS de CAMPO

y la EMERGENCIA de una

BIOFÍSICA HOLÍSTICA



MARCO BISCHOF



International Institute of Biophysics, ehem.Raketenstation, Kapellener Str., D-41472 Neuss, Germany, and Future Science & Medicine, Gotlandstr.7, D-10439 Berlin, Germany



Publicado en: Beloussov, L.V., Popp, F.A., Voeikov, V.L., and Van Wijk, R., (eds.): Biophotonics and Coherent Systems. Moscow University Press, Moscú 2000, pp. 1-25.





RESUMEN



Debido a los recientes avances realizados en diferentes disciplinas, actualmente están saliedo a la superficie las características básicas de la biofísica holística. En el presente artículo se propone que los postulados básicos para este campo de la ciencia deben incluir: a) que se basará  en el holismo intrínseco de la teoría quántica y las propiedades macroscópicas de los efectos quánticos; b) que deben incluirse los principios de deslocalización, inseparabilidad e interconexión; c) que se van a basar en una imagen global de la realidad y del organismo; y finalmente d) que debe incluir necesariamente el concepto de consciencia.

El artículo pretende mostrar que los modelos de campo son herramientas adecuadas para establecer un modelo holístico del organismo, propone una jerarquía de sistemas de regulación basados en campos, ofrece una revisión de los modelos de campo propuestos en biología, biofísica, investigación sobre la consciencia y ciencias sociales, y analiza el posible papel de los campos como puentes entre la mente y el cuerpo.

Finalmente, una discusión de las perspectivas que se pueden abrir a la biofísica partiendo de las extensiones de la teoría electromagnética recientemente propuestas, conduce al autor a sugerir un papel de la física del vacío en el organismo.





INTRODUCCIÓN



¿Acaso la Física puede proporcionarnos una nueva revolución biológica? Se preguntaba la editorial de la revista Nature de Enero de 1999 1.  Sin embargo, el supuesto  ‘nuevo orden del día de biología de la física’  –que varias universidades estadounidenses, fundaciones y agencias de gobierno tienen la intención de financiar generosamente–  es un tema ya muy antiguo en el orden del día. Se remonta a los años 1930 y al campo de la biología molecular que ahora, en un esfuerzo gigantesco por trazar el mapa genético, llamado por algunos Proyecto de Biología New Manhattan, se quiere actualizar, apoyando el proyecto de biología molecular de control tecnológico total de la vida y empujarlo así hasta la realización final.

Pero ¿Es ésta la clase de nueva biofísica que queremos apoyar con tanto dinero y esfuerzo? Seguramente no soy el único que se plantea esta pregunta. Hay descontento creciente generado por el acercamiento exclusivo a la biología desde el punto de vista de la genética molecular, y está aumentando el número de investigadores que desarrollan y apoyan una clase completamente diferente de biofísica 2-16.

Una mirada a la historia de la biología y de la biofísica muestra que siempre ha habido caminos alternativos al acercamiento molecular-reduccionista, el modelo que domina en estos campos actualmente. En biología y durante algunos períodos, por ejemplo en la primera mitad del siglo XX, hubo aproximaciones organicistas u holísticas que han sido algo más que caminos marginales en algunas disciplinas –como la biología del desarrollo– constituyendo, en algunos casos, incluso la tendencia dominante.

La biofísica en sí misma, aunque es un campo de la ciencia relativamente joven, ya ha experimentado varios cambios de énfasis en el curso de su historia 17, 18. Los fundadores de la biofísica, científicos alemanes de principios del siglo XIX, tales como H. Helmholtz, E. Du Bois-Reymond, E. Brücke, C. Ludwig, E.H. Weber y G.T. Fechner suelen ser calificados por los historiadores de la ciencia como reduccionistas acérrimos y opositores dominados por un pensamiento vitalista e idealista en biología.

Sin embargo, como Culotta ha demostrado 19, en realidad no tenían una postura tan radicalmente opuesta al espíritu romántico de la Filosofía Natural (Naturphilosophie), dominante en esa época, ni estaban tan cercanos al antireduccionismo de Claude Bernard como generalmente se ha asumido. De la misma manera, en los años 30, cuando la biología molecular inició el auge que la ha conducido a tener el enfoque dominante actual en biología y biofísica, existían otros programas viables de estudios biológicos, algunos de ellos holísticos, que  hubieran podido también sido escogidos para promocionarlos por parte de la Fundación Rockefeller 20

La razón por la que los oficiales y los consejeros científicos de la Fundación decidieron promover la visión molecular de la vida fue que, influidos por el punto de vista de la ingeniería de Jacques Loeb21 encaminada al control de la vida, buscaban desarrollaruna biología mecanicista como elemento central de una nueva ciencia del ser humano, ciencia cuyo objetivo final sería la ingeniería social.

Originalmente, la Fundación Rockefeller había intentado promover su objetivo de control social por medio de la eugenesia, apoyando varios proyectos de investigación relacionados con la selección eugenésica. Cuando la eugenesia perdió la validez científica y la aceptación social, el programa de biología molecular que propugnaba la creación de una nueva biología basada en las ciencias físicas, capaz de explicar rigurosamente  –y eventualmente de controlar–  los mecanismos fundamentales que gobiernan el comportamiento humano, prometía un camino más seguro  –aunque más lento–  hacia el control social que por  medio de la selección eugenésica, ya que la biología molecular se basaba en unos  principios más aceptables de la ciencia de las proteínas y de la genética.

De entre los desarrollos científicos coetáneos a los inicios de la biología molecular 22  –previo al giro reduccionista que la llevó a la situación actual–, al menos hubo un proyecto que constituyó un elemento nuclear importante para el origen de la moderna aproximación holística en biofísica: la filosofía quántica de Bohr, Schroedinger, Jordan y Delbrück.





BIOFÍSICA y REVOLUCIÓN QUÁNTICA



Cabe destacar una importante aportación filosófica que contribuyó al auge de la biología molecular, originada en el discurso de Niels Bohr, Sobre la Luz y la Vida, realizada en el Congreso Internacional sobre la Terapia Lumínica en Copenhague, el 15 de agosto de 1932 23. En este foro, Bohr afirmó que se requería una nueva física para interpretar la vida, que la vida no es reducible a la física atómica. Algunas de las figuras clave en biología molecular, principalmente M. Delbrück y E. Schrödinger, fueron fuertemente influenciados por los puntos de vista de Bohr 24, paradigmas que también fueron adoptados por Schrödinger en su libro ¿Qué es la Vida? 25. Por su lado, esta obra de filosofía inspiró y animó a numerosos físicos jóvenes a adentrarse en la biología, traumatizados como estaban por el uso de sus conocimientos científicos con fines bélicos. Por este camino, la aportación de Bohr tuvo una fuerte influencia sobre el desarrollo de biología molecular 26.

Sin embargo, el libro de Schrödinger seguramente ejerció aun más influencia en la interpretación del punto de vista genético en términos físicos de H.J. Muller, T.H. Morgan y M. Delbrück, especialmente por el apoyo que recibió de prestigiosos físicos, más que por el grado estricto de convencimiento de los biofísicos sobre la esperanza de Bohr-Schrödinger de descubrir nuevas leyes físicas a través de la investigación biofísica de fenómenos biológicos 27. No obstante, estas ideas –que deben ser vistas en el contexto de una tendencia holística bastante fuerte dentro de la biología de ese tiempo– no ejercieron influencia duradera alguna sobre la biología molecular. A pesar de ello, han sido  –y todavía son– el germen de la aparición posterior de una biofísica holística.

Hoy, la biología molecular se anuncia a bombo y platillo como aquel proyecto fácil de alcanzar cuyo objetivo era recrear la vida y redirigir el curso de evolución, desarrollo que ya habían previsto la Fundación Rockefeller y algunos de sus tempranos pioneros, como H.J Muller y W. Weaver. El enorme poder tecnológico y social que promete la biología molecular, aún a sabiendas de que se basa en graves defectos científicos  –tales como los muchos puntos débiles presentes en la genética y en las teorías evolucionistas 28–,  favorece que se lleven a cabo proyectos tan peligrosos e inmaduros como la biotecnología de ingeniería genética en agricultura y en medicina, incluyendo el Proyecto del Genoma Humano cuya naturaleza más profunda es revelada por el epíteto militar Proyecto Manhattan para las ciencias de la vida.

Hans Primas, un notable químico quántico, está de acuerdo con esta crítica fundamental 29, 30. En su opinión, la biología molecular, tal y como existe hoy, es, de hecho, una ingeniería no una ciencia. Es un conocimiento pragmático e instrumental cuyo objetivo solo es detentar poder sobre la naturaleza, pero no alcanzar su comprensión. No constituye una teoría científica de la vida capaz de ofrecernos una orientación válida para vivir racionalmente con la naturaleza. Sólo proporciona control tecnológico sobre la vida. La biología molecular contemporánea se ha convertido una tecnología científica que ha perdido el contacto con las ciencias epistemológicas. Aspectos de la vida que no pueden ser tratados o entendidos desde el punto de vista molecular  –como la morfología–  son pasados por alto. La evaluación que Robert Rosen hizo en 1967 31, en esencia es todavía válida: “... se debe señalar que los problemas más antiguos [se refiere a las preguntas que ocuparon a generaciones anteriores de biólogos] simplemente han sido desplazados, pero no resueltos, por los acontecimientos recientes en el nivel molecular. Estos problemas implican el núcleo mismo de la organización biológica y del desarrollo: homeostasis, ontogénesis, filogénesis”.

Para Primas 29, el defecto nuclear de la biología molecular es que el carácter holístico del mundo físico  –ahora reconocido en la Teoría quántica– no es aceptado por los ingenieros biomoleculares o es simplemente rechazado como irrelevante. Enfatiza que la biología molecular, a pesar de estar bien fundamentada en el conocimiento empírico, no tiene ningún apoyo en los principios de la Teoría quántica, contrariamente a la creencia ampliamente sostenida por sus opositores. Usa los métodos y las tecnologías de la mecánica quántica, pero su línea de pensamiento todavía está anclada en la física clásica del siglo XIX y no ha hecho caso de los conocimientos fundamentales de la mecánica quántica sobre la estructura del mundo material.

Según Primas 29, 30, 32-36, ni la visión atómico-molecular de la materia ni la filosofía mecanicista reduccionista tienen ya ningún fundamento científico, de acuerdo a los conocimientos actuales que se tienen de la Teoría quántica. La descripción de realidad mediante sistemas elementales, aislados e independientes del contexto, como quarks, electrones, átomos o moléculas, sólo se puede permitir bajo determinadas condiciones experimentales específicas, y estas entidades no pueden, de ningún modo, ser consideradas como las piedras de toque nucleares de la realidad. Existen otras descripciones fundamentalmente diferentes y complementarias a la molecular, teóricamente equivalentes al nivel quántico y bien fundadas. La Teoría quántica es mucho más rica en posibilidades de lo que se admite normalmente en el mundo de la biología molecular.

En opinión de Primas, el rasgo de la teoría quántica más significativo para la biología es su holismo intrínseco fundamental. Para la mecánica quántica  –la teoría científica más ampliamente reconocida como fundamental y mejor confirmada por la experiencia–, la realidad material forma un todo indivisible sin partes. Estas propiedades holísticas de la realidad están matemática y precisamente definidas por las correlaciones de Einstein-Podolsky-Rosen (EPR) y se han comprobado experimentalmente. Primas postula que, en virtud de ello, la mecánica quántica constituye la primera y, hasta ahora, única teoría holística que es lógicamente consistente, universalmente válida y matemáticamente formulada 14. En mecánica quántica, no es posible describir el todo según la descripción de sus partes y de sus interrelaciones.

Primas, al apoyarse en la visión de la mecánica quántica, se adhiere a Bohr y a la escuela de Heisenberg 37, 38, mientras que la física de los quarks, tal como fue fundada por M.Gell-Mann, sigue cultivando el atomismo de Demócrito al apoyarse en el concepto de partículas elementales 39. En la actualidad  hay marcos teóricos, como la Teoría de la autosuficiencia (Bootstrap Theory) de G. Chew 40, D. Bohm, la Teoría Causal Quántica o la Teoría Holográfica de la Realidad 41, 42 y otras defendidas por H. Stapp 43, A. Goswami 44-46, Kafatos y Nadeau 47, Friedman 48, D. Peat, F. Capra, H. Atmanspacher 49, y muchos otros investigadores, que se conwsideran como otras tantas visiones holísticas similares a la Teoría quántica.

Aunque los fenómenos en los que se basa todavía no son comprendidos del todo a nivel teórico, lsta visión holística de la Teoría quántica ya no puede rechazarse por más tiempo porque las extrañas correlaciones quánticas EPR sobre no-interacción y sistemas espacialmente separados, han sido ampliamente demostradas en muchos experimentos 50-54.

Por tanto, la visión del mundo de la física clásica, atomismo y reduccionismo mecanicista, definitivamente ya no pueden estar en la base de nuestra comprensión del mundo y de la biofísica. La mecánica quántica ha establecido la primacía del todo inseparable.

Otra consecuencia epistemológica importante de la mecánica quántica es la complementariedad, también unida al concepto de holismo. Como dice Primas, no existe una única descripción, como la molecular-reduccionista, que pueda por ella sola representar la realidad total del sujeto de una investigación científica, que sea mejor o más verdadera que cualquier otra. La naturaleza es sumamente diversa y estratificada, cada descripción comprende sólo un momento del aspecto parcial de su multiplicidad insondable. Así, cualquier descripción científica de un fenómeno natural es sólo posible si renunciamos a la descripción de sus aspectos complementarios. La Teoría quántica sólo puede ser aplicada si hacemos abstracción de determinados aspectos y rompemos así la simetría holística.

Sin embargo, la clase de abstracción que usamos no está descrita por los principios fundamentales de la teoría. La mecánica quántica permite, e incluso precisa, descripciones de la naturaleza muy diferentes pero equivalentes y complementarias entre ellas. Primas, por tanto, acentúa como un principio importante para la ciencia del futuro el hecho de que tendremos que aprender a trabajar simultáneamente con varias descripciones complementarias de la naturaleza 29.

Desde esta perspectiva, la visión molecular es importante y legítima, y no debería ser abandonada. Los biólogos moleculares pueden estar justamente satisfechos de sus éxitos, y este punto de vista molecular debería ser cultivado, pero no a expensas de otros puntos de vista. Lo criticable es su falta de consideración hacia otros aspectos o teorías. Además, como Primas indica: “la biología es más que la biología molecular”. Defiende que la ciencia debe dirigir ahora su atención a la naturaleza en tanto que concepto global, y que necesariamente deberá plantearse preguntas radicalmente nuevas. La ciencia tiene que desarrollar, por tanto, un concepto de realidad que no excluya ninguna parte del mismo. Aquellas propiedades que pertenecen a los organismos por el hecho de formar parte de un todo deben ser también contempladas por la ciencia.

Por tanto, tan necesario será considerar los fenómenos de abajo a arriba, como establecen las teorías mecanicistas, como de arriba abajo,  tal y como se describe en las teorías vitalistas y holistas. La idea de que estas últimas teorías no son legítimas o son secundarias, según Primas, es un prejuicio que debe ser vencido. A partir de la visión del mundo según la Teoría quántica, ambos puntos de vista son equivalentes aunque conducen a proyectos de investigación y a ideas completamente diferentes. Incluso los criterios según los cuales el científico decide qué es científicamente defendible o interesante, son completamente diferentes desde estos dos puntos de vista.

También según la Teoría quántica, explicaciones funcionales y teleológicas son completamente legítimas y equivalentes a las causales, y la primacía de la causalidad no tiene ningún fundamento en los principios fundamentales de la física. Primas señala que no es posible distinguir entre procesos causales y finales por medios puramente mecánicos y que tal distinción sólo tiene sentido para procesos irreversibles. Por lo que se refiere a la hipotética existencia de nuevas energías vitales, la física moderna es perfectamente capaz de integrarlas en su sistema.

Así pues, desde el punto de vista de la moderna teoría quántica, la materia se ha desmaterializado, y esta propiedad de ser inmaterial en la visión del mundo quántico está estrechamente unida a la propiedad de interconexión. El énfasis se sitúa en las relaciones, intercambios, interdependencias, procesos, campos y sujetos totales, más que en objetos aislados. La Teoría quántica es, en definitiva, la teoría de la deslocalización 43. Es fundamental aceptar que no podemos quedarnos con el mundo clásico de los objetos y, simplemente, añadir la interconexión como una propiedad complementaria adicional de estos objetos. Son dos de los aspectos o descripciones complementarias de la realidad, hechos a los que Primas ha aludido y que no pueden ser usados simultáneamente. Por eso es preferible que sean consideradas como dimensiones diferentes de la realidad.

La interpretación holística de teoría quántica, de hecho, también puede ser considerada como insinuación de una estructura multidimensional de la realidad 48, 55. Desde esta perspectiva existen, además del mundo de los objetos, uno o varios niveles fundamentales de realidad donde la interconexión domina sobre la separación. Los campos seguramente pertenecen en esta categoría. Sin embargo, aparte de los campos electromagnéticos y otros campos físicos que aún se cuentan entre los fenómenos considerados como pertenecientes a las cuatro fuerzas fundamentales del mundo observable, debemos asumir la existencia de otros niveles adicionales parecidos a un campo de realidad en la actualidad no directamente observable, que puede estar más allá del espacio-tiempo y representar el reino de la potencialidad 56, o de los nórmenos; el reino más allá de los fenómenos, según Newton, en contraste con la actualidad de lo observable.

En el fondo, la función de onda Schröedinger de la Teoría quántica describe este dominio oculto de potencialidad, de lo no observable, lo no manifestado, el mundo prefísico de las correlaciones no localizadas y superluminales, y de las conexiones instantáneas… más que describir el mundo de fenómenos observables 48. Sólo el acto de medir esta infinidad de posibilidades, descritas en la ecuación de Schröedinger como una superposición de todos los posibles estados quánticos, hace que se cristalice una única realidad. Unido al concepto de potencialidad está el concepto de superposición quántica, que describe las características de la interconectabilidad (interconexión) 51. Cuando no existe ningún tipo de interacción (como por ejemplo, en la observación de una medida) los dos sistemas están en un estado de superposición tal que ninguno de los dos sistemas tomados individualmente puede considerarse en estado puro: es decir, ninguno de los dos puede ser completamente definido sin referencia al otro.

Este dominio oculto puede ser considerado como una dimensión fundamental de la realidad, un dominio de la conectividad dinámica desde el cual surgen los patrones del mundo físico. Según algunos autores, este reino de lo pre- físico no es sólo la base del mundo físico y de lo material, sino que también parece estar conectado, conscientemente, a lo que algunos ven como el campo fundamental que le subyace 41, 44- 46, 48, 55, 57, 58, 59-61.

En el ámbito de la física, todo lo anterior es tratado por varios modelos teóricos de lo que se conoce como la física del vacío. Su posible relevancia para la biofísica como base de una verdadera biología quántica 62, 63 nos parece obvia, como explicamos más adelante. Por lo tanto, defendemos el desarrollo de una biofísica del vacío (ver el último capítulo).

El dominio oculto de la conectividad tiene características completamente diferentes de las del mundo clásico y macroscópico de los objetos separados. Durante mucho tiempo, la descripción quántica de los fenómenos que pertenecen a este dominio, o que surgen de él, se aplicaba sólo al mundo microscópico de átomos y moléculas, en tanto que el mundo de los fenómenos macroscópicos de nuestra experiencia se consideraba puramente clásico y sin manifestaciones de propiedades quánticas. Sin embargo, hoy sabemos que esto no es así y que hay muchas manifestaciones macroscópicas quánticas, aunque nuestro conocimiento acerca de ellas sea todavía limitado 64-68. Obviamente, los sistemas biológicos poseen las características de sistemas macroscópicos quánticos.







REDEFINICIÓN de la BIOFÍSICA



Partiendo de lo expuesto hasta aquí, podemos concluir que la biofísica tradicional, basada hasta ahora en la física clásica y los equilibrios termodinámicos, necesita una nueva definición en términos de una revolución alimentada por los experimentos e interpretaciones de la mecánica quántica realizados en las últimas décadas. Como, por otro lado, todavía no hay ningún acuerdo sobre la definición de este campo nos sentimos con libertad para proponer una nueva definición. En los próximos párrafos intentaré determinar cuáles podrían ser los postulados de esta nueva biofísica que, a la postre, suma ya entre diez y quince años de desarrollo.

En primer lugar, conllevará una revolución basada en conceptos físicos – aunque no del tipo de los citados en la editorial de Nature. En tanto que el punto de vista físico será fundamental, no será el de la física clásica y el objetivo no será reducir la biología a física, sino más bien la comprensión de la física de la vida. Y la física no puede sustituir, aunque sí fundamentar, la profunda comprensión de la biología.

La nueva biofísica debe ir mas allá del empirismo simple basado en la tecnología de la bioingeniería. Serán necesarios fundamentos epistemológicos y filosóficos. Su objetivo debe ser el desarrollo de una teoría adecuada de la vida, teoría que equilibre la maestría científica con la comprensión de la vida.

Como complemento a una de las facetas de la aproximación molecular, la nueva biofísica se focalizará en los aspectos holísticos de los organismos y tratará de aportar una visión que sea capaz, a la vez, de sintetizar la riqueza de detalles moleculares acumulados por los biólogos moleculares. Su base debe profundizar en las interconexiones fundamentales en el interior de los organismos así como entre organismos y de los organismos con su entorno.

Por ello, pues, debe ser una ciencia inter o trandisciplinar e integrativa que incluya el conocimiento biológico, bioquímico y médico en tales modelos físicos. Pero también debe relacionarse con el conocimiento elaborado por otros campos como la geofísica, biometereología, heliobiología y demás.

Esta ciencia debe basarse en la Teoría quántica y no en la mecánica clásica –por ello debe ser denominada ’biología quántica’– y también, en lugar del equilibrio termodinámico debe referirse a la termodinámica fuera del equilibrio. Los organismos son sistemas claramente abiertos y alejados del equilibrio. Otro de los conceptos centrales de la nueva biofísica, relacionado con esto último, será la coherencia de los estados macroscópicos quánticos. Mi propuesta es que el campo del pensamiento y el campo de los modelos serán los elementos centrales de la nueva biofísica y complementarios del punto de vista molecular, tratando de sintetizar la riqueza de estos detalles en un modelo adecuadamente pensante, interconectado y no localizado. A pesar de ello, el bio-electromagnetismo tendrá un papel central en la nueva biofísica.

Experimentos recientes han mostrado la existencia, hasta la fecha desconocida, de que ciertos campos no electromagnéticos se dan en y entre organismos y que no pueden ser desestimados. Ciertos aspectos del campo de un organismo han de observarse en conexión muy cercana y en constante interacción con el aspecto sólido. Se debe prestar atención al aspecto del campo del proceso bioquímico, por ejemplo en un proceso colectivo de reacción y reconocimiento molecular.

En este sentido, sugiero la existencia de un dominio de potencialidad en la teoría quántica, aspecto que es prefísico e inobservable, que constituirá la base de la interconectividad y totalidad fundamental de la realidad, dominio a partir del cual surgen los patrones del mundo material. Este dominio puede aportar un nuevo modelo de comprensión de los caracteres holísticos de los organismos, como la morfogénesis y la regeneración, y también aportará los fundamentos de la biofisica holística. Por ello, propongo que debe investigarse la utilidad de la teorías de la física del vacío de cara a comprender el fenómeno de la vida: un aspecto importante de su utilidad puede ser la conexión entre el dominio de la biología y la consciencia.

Propongo también que la nueva biofisica necesita extender su interdisciplinariedad más allá de las ciencias naturales. La consciencia ya no puede excluirse de la biofísica, aunque no deben desestimarse las dificultades de esta inclusión. Existen bastantes pruebas que ponen de evidencia el hecho de que la consciencia es un factor causal en la biología y no un epifenómeno no causal.

Comenzando por el análisis fenomenológico y de las pruebas experimentales de la relación cuerpo-mente, el modelo de campos y las teorías sobre el vacío pueden aportar las herramientas necesarias para llenar este salto entre el cuerpo y la mente. Sin embargo, es necesario reconocer los límites de esta aproximación científica y valorar la posibilidad de una comprensión altamente abierta que pueda incluir no-observaciones en nuestros modelos, si ello fundamenta y permite la comprensión.







ANTECEDENTES HISTÓRICOS

de la BIOFÍSICA HOLÍSTICA



No son tan solo las consideraciones teóricas de Primas, sino que la misma historia de la biología y de la biofisica muestra con claridad que el paradigma reduccionista de la biología molecular no es el único concepto posible en las ciencias biológicas. Ha habido diferentes periodos históricos en que la aproximación holística ha dominado la biología o, como mínimo, una parte de ella 69. Incluso en biofísica han existido siempre escuelas holísticas de pensamiento, a pesar de que no son mencionadas en las revisiones contemporáneas de este campo de la ciencia, o lo son en tanto que ideas que no pertenecen a la biofísica.

Una de las primeras aportaciones holísticas a la biología fue la escuela de morfologistas trascendentales y racionales, de finales del siglo XVIII y principios del XIX, que incluía científicos como G. de Cuvier, E. Geoffrey St-Hilarie y R.Owen, quienes, a partir de sus detallados estudios de la morfología de los organismos, dedujeron la existencia de principios y leyes de la forma que operan en el reino biológico 70. De forma similar, la biología y la medicina holística del periodo Romántico, que incluyen a J.W. Goethe, A.V. Humboldt, C.G Carus, K.E. von Baer y J. Müller, miraron la forma ideal de las especies como una guía trascendental de los principios de la morfogénesis 71. Una importante tradición en fisiología antireduccionista, creada principalmente por Claude Bernard 72, empezó con F. Magendie. El concepto propuesto por Bernard de ‘medio interno’ (milieu interne) desarrollado en 1857, sigue hoy siendo considerado como el inicio en la investigación de la regulación fisiológica, a la que contribuyeron E. Starling, L.J. Henderson, J. Barcroft y W.B. Cannon (homeostasis). Otros fisiólogos holísticos que merecen ser nombrados aquí fueron J.S. Haldane, H. Selye, R. Dubos y A. Carrel.

Así mismo, en el periodo comprendido entre 1900 y 1950, el bloque principal de la biología del desarrollo, especialmente en referencia a los trabajos de H. Driesch, H. Spemann, P.A. Weiss, A. Gurwitsch, R. Harrison, C.M. Child, J.V. Uexküll, J. Needham, E.S. Russell, J.H. Woodger, A. Meyer-Abich, y A. Müller, ha sido holístico y centrado en el concepto de campos biológicos 69, 73-74.

Muchos de los importantes trabajos realizados durante este siglo por la tradición germánica de medicina, patología y fisiologia holística, representados por nombres como G.V. Bergmann, H. Schade, F. Kraus, F. Buttersack, A. Bier, Th. Brugsch, B. Aschner, L.R. Grote, F. Hoff, R. Rössle, G. Ricker, H. Eppinger, W. Petersen, H. Pischinger y O. Bergsmann han caído en el olvido. A pesar de ello, hay que mencionar que las escuelas de medicina holística también fueron activas en Inglaterra, EEUU y Francia, especialmente en el periodo de entreguerras 75.

Por otro lado, contribuciones importantes a la ciencia holística provienen de la teoría de la Gestalt y otras teorías holísticas propias de la psicología, neurobiología y psiquiatría, como lo ejemplifican los trabajos de W. James, Chr.v. Ehrenfels, M. Wertheimer, W. Köhler, K. Goldstein, K. Lewin, C.v. Monakow, C.S. Sherrington, K. Lashley, G. Murphy, V.v. Weizsäcker, A. Maslow y K. Pribram 74-78.

El trabajo del biólogo austro-canadiense L.v.Bertalanffy es particularmente significativo en relación a las teorías holísticas emergentes. La concepción de la vida organísmica, propuesta por Bertalanffy, fue el punto de inicio para el dessarrollo de la Teoría General de Sistemas, y realmente constituye el primer intento para crear una visión holística de los organismos basada en las leyes físicas y en el conocimiento biológico detallado. Su investigación es aun hoy una guía útil que orienta nuestros esfuerzos 79-84. La escuela germánica de Beir 85-86 ha continuado esta tradición en el ámbito de la biofísica.

Otra vía temprana de desarrollo de la biofisica holística fue la generada por la escuela de Claude Bernard en Francia y representada por A. d’Arsonval, W. Kopaczewski, F. Vlès y G. Lakhovsky.

Rusia desarrolló también su propia tradición en biología, biofisica y bioelectromagnetismo holístico con los trabajos de V.I. Vernadsky, A.L. Chizhevsky, A.G. Gurwitsch, E. Bauer y A.S. Presman entre otros.

Otra importante contribución al pensamiento holístico proviene de la tradición de la biofisica matemática, donde se desarrollaron los conceptos de optimización y sus principios relacionales y de similaridad, representados por D’Arcy W.Thompson, N. Rashevsky, R. Rosen y R. Thom. Conceptos holísticos de relevancia para la biología y la biofísica, aunque nacidos en el ámbito de la filosofía han sido desarrollados por J. Smuts, A.N. Whitehead, O. Spann, A. Meyer-Abich, H. Conrad-Martius, H. Plessner y H. Friedmann, entre otros.

Por último, debe mencionarse las contribuciones de la medicina psicosomática como la desarrollada por V.v. Weizsäcker, F. Alexander, Flanders Dunbar, G. Groddeck y G.R.Heyer.

En el periodo 1900-1950, las aproximaciones holísticas a la biología, a menudo conectadas al campo de los conceptos (ver capítulo siguiente), lejos de ser marginales, han constituido una de las escuelas dominantes de pensamiento, como mínimo en la biología del desarrollo 69, 73-74, aunque por diversas razones la plausibilidad de esta aproximación decreció considerablemente a partir de 1950 87. La razón principal del decaimiento del pensamiento holístico fue el aumento de la genética como programa alternativo dirigido a dar una explicación del desarrollo.

Buena parte del trabajo realizado en aquellas décadas está hoy casi obsoleto, pero es necesario revisar y actualizar las observaciones y conceptos fundamentales desarrollados por aquellos pioneros de las ciencias holísticas, añadiendo a ello el conocimiento actualizado en los respectivos campos.







El CONCEPTO de CAMPO

como BASE NECESARIA de la BIOFÍSICA HOLÍSTICA



Las modernas teorías físicas de campo, como las desarrolladas por Faraday y Maxwell, tienen su origen en conceptos metafísicos que surgen de la consciencia participativa del ser humano arcaico 88. El campo y la teoría de partículas surgen como modos complementarios del Sí mismo humano y de la experiencia del mundo enraizados, ambos, en la consciencia del cuerpo.

Es probable que el campo de la percepción de la realidad exista desde mucho antes que la teoría de las partículas, y solo pudo surgir cuando la visión participativa del mundo dejó paso lentamente a la consciencia individual y a la percepción de un mundo objetivo, mediante un incremento en la discriminación entre el fuera y el dentro: yo y el mundo, lo subjetivo y lo objetivo, la materia y la consciencia. Esta objetivización del mundo alcanzó su clímax en la visión del mundo que elaboró la física clásica a finales del siglo XIX, sustentado la hipótesis de que todo lo real son las partículas sólidas ordenadas en diferentes grados de complejidad.

Las teorías del campo electromagnético de Faraday  y Maxwell  –propuestas en la segunda mitad del siglo XIX–, alrededor de 1900 inspiraron y animaron a los biólogos a desarrollar las primeras teorías de campo, pero solo fue con la teoría de la Relatividad General de Einstein, la mecánica quántica y la teoría de los campos quánticos, que la física superó la visión mecanicista del mundo y llegó a concedir la realidad como un fenómeno de campo.

A pesar de ello, la biología aun hoy basa su descripción de los organismos como si se tratara de un edificio de piedras construido bajo la visión de la física clásica, aunque la propia física ya dejó este modelo atrás hace un par de décadas. Una de las primeras y más importantes etapas en el desarrollo de una biología holística debe, por tanto, ser no tan sólo un complemento del aspecto del campo añadido al punto de vista clásico, sino que incluso debe construir este modelo de un organismo a partir y en la descripción del campo.

Como he demostrado en otros contextos, el concepto de campo ha ocupado un lugar central en la escuela organísmica u holística de los biólogos, escuela que tuvo vigencia durante la primera mitad del siglo XX. Y biólogos como H. Spemann, R. Harrison, P.A. Weiss, J. Needham, C.H.Waddington y A.G. Gurwitsch utilizaron la hipótesis de los campos biológicos o morfogénicos, introducida por Weiss y Gurwitsch a principios de 1920, como una herramienta útil para la comprensión de los fenómenos de desarrollo, regeneración y morfogénesis, y para realizar predicciones experimentales en los ensayos.

Por otro lado, aunque el concepto de campo a que se refiere el modelo físico, sobre todo los campos electromagnéticos, está bien definido, las organicistas generalmente consideraban el campo biológico como un concepto puramente heurístico y dejaron abierta la naturaleza exacta de tales campos. El tiempo (y la ciencia electromagnética) todavía no estaba maduro para la noción real de campos  eléctricos,  electromagnéticos o de otra índole como son los campos de larga distancia.







TEORÍAS del CAMPO ELECTROMAGNÉTICO

en BIOLOGÍA



En aquella época de inicios del siglo XX, no había suficiente evidencia experimental para afirmar la existencia de campos bioelectromagnéticos ni de los efectos biológicos de los campos EM. De este modo, los diversos conceptos de campos electromagnéticos (EM) propuestos ya desde las primeras décadas del siglo XX para ser estudiados en biología  –como aparece en los trabajos de Keller, Burr, Burr & Northrop, Crile, Lund, y Lakhovsky 89–  fueron prematuros.

El comienzo y avance de las modernas teorías de campos EM en el ámbito de la biología llegó alrededor de 1970, con el informe de A.M. Presman sobre la labor pionera de  investigadores soviéticos que trabajaban en bioelectromagnetismo. También en este informe figura un primer esbozo de un enfoque holístico de la Teoría del campo EM del organismo y sus relaciones con el entorno.

Desde entonces se han ido sumando abundantes pruebas de los bioefectos de los campos EM y los campos EM endógenos. En la actualidad ya está establecido y aceptado que los organismos reaccionan sensiblemente al impacto de los campos electromagnéticos, incluidos los muy débiles. Y es muy probable la existencia de diferentes tipos de efectos sobre los materiales endógenos que afectan a la organización celular y la morfogénesis.

También sabemos que varios tipos de campos electromagnéticos, incluidas las microondas y las frecuencias ópticas (biofotones) son emitidos por los seres vivos. Así mismo, hay pruebas de que las débiles corrientes eléctricas endógenas están involucradas en la regeneración y crecimiento de tejido nuevo, y también se ha demostrado la función de las corrientes iónicas en la morfogénesis y el desarrollo. También se ha demostrado la comunicación mediante campos electromagnéticos en peces e insectos, lo cual sugiere que puede tratarse de un fenómeno más general.

Por otro lado, una serie de nuevos acontecimientos han contribuido al pleno desarrollo de las modernas teorías biológicas sobre campos. Entre ellos cabe citar la labor de A. Szent-Györgyi en el ámbito de la bioquímica de la dinámica de excitación-relajación y la función de la transferencia de carga en el organismo 91-93. En este mismo sentido, cabe mencionar el trabajo con sistemas abiertos alejados del equilibrio y del comportamiento colectivo coordinado de partículas que culminó en la Teoría de los sistemas disipativos, de Prigogine; el trabajo de H. Fröhlich  sobre la coherencia de los campos EM acoplados a estas partículas y en conexión con ellas 94-97; la teoría de Dicke sobre la emisión coherente de un par de emisores multiatómicos 98, la Teoría quántica de la coherencia desarrollada por  R.J. Glauber 99-101, y varios acontecimientos recientes observados en el ámbito de la óptica quántica como, por ejemplo, el trabajo sobre el principio de la luz no-clásica y la cavidad electrodinámica quántica 102, 103.






TEORÍAS MODERNAS

de CAMPOS BIOELECTROMAGNÉTICOS



Estos logros se convirtieron en importantes elementos de la Teoría del biofotón desarrollada por Popp y su grupo 104-106.  Al igual que la mayoría de las modernas teorías propuestas sobre el campo, tratan de conciliar los enfoques sobre partículas y campos. Basándose en las pruebas para la emisión coherente de luminiscencia ultra débil de los organismos, Popp cocibe a los organismos biológicos como láseres acoplados ópticamente a emisores y receptores que operan en el umbral de láser. La parte sólida del organismo está acoplada a un campo biofotónico altamente coherente, el cual se propone como la base de comunicación entre todos los niveles de organización: se observa que los componentes del organismo están conectados mediante variaciones de fase con el campo, de forma que la información circula entre unos y otros en todo momento. El campo biofotónico también estaría en la base de la memoria, de la regulación de los procesos bioquímicos y de morfogénesis.

Por otro lado, de desarrolló un enfoque sobre la Teoría del bioplasma 107-114 a partir de las primeras sugerencias de Szent-Györgyi. Este científico señaló que la mayoría de las biomoléculas en el organismo están presentes en estado de excitación, y que la energía de los sistemas vivos se basa justamente en la dinámica de excitación-relajación que, a la vez, también constituye la base de los enlaces químicos. El plasma biológico se describe como un plasma frío altamente estructurado por excitaciones colectivas originadas en la polarización dieléctrica de semiconductores biológicos, que funciona como una unidad única. El conjunto de excitaciones de las moléculas se propaga en forma de excitaciones. Los agregados complejos y las configuraciones formadas por el plasma de partículas sirven como una red de energía en el organismo. La radiación externa e intrínseca se almacena en el bioplasma en forma de oscilaciones atrapadas en la cavidad, formando el campo biológico que se caracteriza por tener una onda holográfica compleja de banda ancha, onda que la estructura y le da una gran estabilidad.

Los efectos biológicos de las radiaciónes externas se atribuyen a las propiedades de resonancia de todo un sistema, no a una cualquiera de sus partes. Al igual que la Teoría del biofotón, el concepto de bioplasma implica un alejamiento del equilibrio y una inversión de la población electrónica y, por tanto, de los procesos tipo láser como ya propuso Inyushin a inicios del año 1970. Pribram, por su lado, propuso por primera vez en 1971 la Teoría holográfica de la percepción y la memoria 115, 116, teoría que ha constituido una importante contribución a la moderna teoría de campos biológicos. Este marco teórico propone que el contenido de la información obtenida por los sentidos externos está plegada mediante transformadas tipo Fourier y es almacenada en el cerebro en forma de patrones de interferencia holográfica. Es decir, en un campo coherente EM. Para leerlo en el recuerdo, la información es desplegada mediante la transformada inversa de Fourier. En 1975, Pribram realizó una síntesis de su modelo y la Teoría holográfica de la realidad, propuesta por Bohm en 1971 41, sugiriendo que la organización de la propia realidad puede ser holográfica: el mundo de los objetos que percibimos (‘el orden explicado’) es un segundo orden respecto de la manifestación del orden más fundamental, orden implicado u holomovimiento que forman la base de un mundo de totalidad fundamental ininterrumpida.

El concepto holográfico de la realidad propuesto por Miller et al.117, 118 es un intento útil de esbozar las líneas generales de una posible síntesis de modelos de campo haciendo hincapié en el aspecto de partículas, al igual que hace la Teoría de bioplasma y aquellos que se centran en la conexión y/o de los campos subyacentes. Al mismo tiempo, Miller trata de dilucidar el significado del fenómeno bioeléctrico y de los parámetros físicoquímicos como el ácido-base, los balances electrolíticos saldos y los potenciales redox en los campos bioelectromagnéticos. Hoy en día, el punto de vista del campo en un organismo y sus interacciones está encontrando una aceptación cada vez mayor en el ámbito de la biología, la biofísica y la medicina 119-124.







BIOFÍSICA y CONSCIENCIA: un POSIBLE PAPEL

de los CAMPOS para CONECTAR la BRECHA MENTE-CUERPO



Los fundadores germánicos de la biofísica, a principios del siglo XIX reconocieron la consciencia como el “último problema de la biología”, pero la ciencia en aquel momento no estaba preparada aun para incluir la consciencia en la biofísica, aunque no se negó la necesidad de hacerlo 19. Hoy día, la situación ha cambiado. En el transcurso del paso del siglo XIX al XX, Freud y sus seguidores hicieron del tema de la consciencia el núcleo central de un amplio esfuerzo de investigación, cuyos resultados han influenciado la sociedad occidental, pero apenas se había tomado en serio en el ámbito de las ciencias naturales. A pesar de este rechazo, durante los últimos años la situación ha cambiado: la consciencia ha dejado de ser un no-tema y en la actualidad ha entrado definitivamente en la agenda del mundo científico 127-128. Un  número cada vez mayor de autores están haciendo hincapié en la necesidad de introducir la consciencia en el mundo científico, hasta el punto que algunos científicos creen incluso que debería convertirse en su base misma 41, 44-46, 49, 57, 131-135.

En cuanto a las consecuencias de continuar con una biología sin conciencia, Efron 136 señaló la desastrosa confusión epistemológica que ha causado la exclusión de la consciencia en la biología. A pesar del animado debate actual sobre la investigación de la consciencia, ésta se caracteriza por puntos de vista muy divergentes: décadas de controversia sobre la inclusión del observador y el posible papel de la consciencia en la mecánica quántica 137 , 129-130 han tenido, sin duda, una influencia significativa. Como puede verse en la nueva disciplina de Neurodinámica Quántica 138-140, las teorías holográficas de Pribram y Bohm, junto con la sugerencia de Eccles de que los campos son análogos a los campos de probabilidad de la Teoría quántica y podrían ser los responsables del acoplamiento entre la consciencia y los procesos neuronales 141. Por tanto, una parte importante de los más recientes esfuerzos en investigación se basa en la hipótesis de que la consciencia puede tener como un campo en la naturaleza, y/o estos campos pueden desempeñar un papel mediador entre la consciencia y el organismo biológico. Esta hipótesis tiene una considerable historia detrás y es más generalizada de que comúnmente se conoce 88. W. James, en 1890, fue el primero en introducir el concepto de campo de la consciencia en la psicología moderna.C.G. Jung, con el concepto de inconsciente colectivo, propuesto por primera vez en 1917, ya la había concebido como un campo unitario fundamental y profundo de la realidad psicofisica (unus mundus), originado ocasionalmente el efecto de la sincronicidad. La teoría de la Gestalt, formulada inicialmente por Chr.v. Ehrenfels y W. Köhler, postula un isomorfismo entre procesos psicológicos y psicofisiológicos mediante campos análogos a los campos electromagnéticos de Maxwell, no enlazados a un sustrato nervioso y cuya estructura geométrica refleja la percepción de los estímulos. Por su lado, en la década 1930 K. Lewin propuso en su Teoría de campos de la psicología social que las interacciones sociales se entienden mejor por medio de un modelo de campo. Más tarde, en los años 1940, G. Murphy desarrolló el concepto de campo de organismo, de personalidad y de la comunicación, y sugirió la existencia de un campo interpersonal que, a su juicio, formaría parte de un campo más amplio de ámbito universal. Murphy también explicó los efectos Psi en grupo como una relajación de las habituales barreras personales y la apertura al ámbito interpersonal. Paul Schilder demostró la existencia de una imagen del cuerpo, y de una imagen tridimensional de la percepción del cuerpo que es diferente a la imagen del cuerpo mostrada por la anatomía y la fisiología, una especie de reorganización constante del campo que se construye a partir de experiencias visuales táctiles, cinestésicas, posturales y demás de una persona durante su vida.

En 1964, Aron Gurwitsch propuso una Teoría de campo de organización a partir de las experiencias en la teoría de la tradición Gestalt y de la fenomenología de Lewin y Husserl. El ruso V.V. Nalimov, matemático y filósofo, ha propuesto recientemente la Teoría del vacío semántico, según la cual hay un compromiso más profundo y no observable del proceso ordinario, a partir del cual surge la consciencia reflexiva que él denomina el vacío semántico, en analogía deliberada al concepto de vacío en física.

Una escuela de pensamiento que ha despertado un gran interés y ha dado lugar a una nueva rama de la neuropsicología, tiene su origen en el trabajo de Pribram y Eccles. A principios de los años 1970, K.H. Pribram propuso la existencia de un campo holográfico coherente que media entre la consciencia y los procesos neurológicos. Por su parte, J. Eccles en 1977 propuso que la consciencia tiene una existencia independiente del cerebro, y que ella misma interactúa con el cuerpo en el mundo material utilizando como instrumento el cerebro. H. Margenau propuso en 1984 que la mente puede ser el único tipo de campo no material, de forma análoga a la probabilidad quántica de campos, propuesta que fue retomada en 1986 por J. Eccles quien sugirió que este campo puede modificar la probabilidad de emisión de neurotransmisores en las sinapsis dendríticas. Finalmente, todo ello condujo a la formación del nuevo concepto de campo neurodinámico quántico, basado en la hipótesis de que los procesos cerebrales se han de entender sobre la base de la teoría quántica de campos y están basados en los campos quánticos o de potencial. La memoria a largo plazo se concibe como una estructura compleja de estados de vacío, y el recuerdo como una emisión de señales coherentes de biofotones del estado de vacío. El acoplamiento de la neurofisiología con el mar quántico del vacío se supone hoy que es la base de los procesos cerebrales.

La neurodinámica quántica muestra numerosos y recientes esfuerzos para encontrar aproximaciones que unan la consciencia como una entidad no directamente medible con el aspecto sólido y material de un organismo y de un dominio mediado por campos. Esfuerzos similares se han llevado a cabo en los últimos decenios en muchas áreas no menos importante, como por ejemplo en la investigación científica de los sistemas médicos orientales tales como la acupuntura, la curación por contacto y otros fenómenos.







OBSERVACIONES y ESTUDIOS

EXPERIMENTALES de CAMPOS INTERPERSONALES

de NATURALEZA DESCONOCIDA



La existencia de campos electromagnéticos emitidos por los organismos vivos –el ser humano incluido–, es ahora algo que está bien establecido. Sin embargo, lo que no está demasiado claro es lo poco que sabemos sobre sus funciones biológicas. Por otro lado, el ser humano posee una larga historia de experiencias subjetivas de estos campos de interconexión personal que, usualmente, han sido relegados al nivel de la imaginación y la fantasía por parte de las mentes científicas. A pesar de esta mala reputación, un determinado número de experimentos científicos recientes han aportado observaciones extensas con evidencias incuestionables de la realidad física de estos campos 88.

Entre estas observaciones, cabe mencionar un importante ejemplo como son los estudios de comportamiento no verbal. Estas investigaciones han mostrado el movimiento sincronizado, dentro del patrón de un discurso dado, del cuerpo tanto en los oradores como en el auditorio, lo cual sirva, probablemente, para establecer una resonancia empática. Un fenómeno relacionado con el que acabamos de mencionar es el hecho, bien conocido, del contagio emocional. Para psiquiatras y psicoterapeutas es familiar, desde hace décadas, el denominado sentimiento precoz: una especie de aura que aparece en sus pacientes anunciando la irrupción de un brote psicótico o de un episodio esquizofrénico. Y es de sobras conocida la naturaleza contagiosa de esos estadios.

El fenómeno de la transferencia entre terapeuta y paciente es igualmente bien conocido desde hace décadas y ha permitido a un cierto número de autores crear la hipótesis de la existencia de un campo interpersonal. En la llamada hipnosis mútua dos personas crean un campo psíquico común en el cual estados psíquicos muy profundos pueden llegar a tal punto de compartir alucinaciones o ensoñaciones de carácter muy realista.

Un gran número de estudios experimentales recientes nos proveen de la evidencia de que los efectos de estos campos interpersonales tienen alguna base física. Estudios sobre parejas empáticamente conectadas, realizados por J. Grinberg-Ziylberbaum, han mostrado a nivel de registros EEG una marcada coherencia tanto interhemisférica como interpersonal, y la aparición de potenciales de transferencia (potenciales evocados) en los patrones de estimulación incluso tras la separación de los miembros de la pareja por medio de una campana de Faraday. Los experimentos de campo REG, realizados por el Laboratorio de Anomalías de Aparatos de Princeton (PEAR), muestran la influencia y las anomalías producidas por grupos de sujetos con un alto grado de resonancia subjetiva entre sus miembros sobre los outputs o salidas al azar de generadores de sucesos randomizados (REG). Estos experimentos sugieren la presencia de los campos descritos en tales grupos de individuos.

Experimentos sobre la influencia mental a distancia en los sistemas vivos (DMILS) muestran que esas personas son capaces de ejercer una influencia mental directa y a distancia sobre sistemas biológicos estructurados, y no sólo de tipo informacional sinó también de carácter energético. Mientras estos experimentos sugieren la posible naturaleza no electromagnética de los campos estudiados, las medidas del Proyecto de la Pantalla de Cobre, desarrollado por E. Green, demuestran que en sesiones de sanación ciertos sujetos excepcionales, como sanadores y algunas personas sensitivas, son capaces de producir picos de voltaje absolutamente extraños en los potenciales eléctricos del cuerpo, picos que han sido transmitidos y medidos por aparatos de electromedida unidos a cuatro placas de cobre pulido especialmente sensibles que les rodeaban.





CAMPOS BIOLÓGICOS a la LUZ de PROPUESTAS

que VAN MÁS ALLÁ de la TEORÍA ELECTROMAGNÉTICA



En algunos de los experimentos mencionados anteriormente, se demuestra la existencia de campos fenoménicos interpersonales (Grinberg-Zylberbaum, DMILS) que excluyen la influencia de los campos electromagnéticos. Así pues, a partir de ello debemos elaborar la hipótesis de que existe algún tipo de campo desconocido, al margen del campo electromagnético. Recientemente, un cierto número de autores han sugerido que los potenciales electromagnéticos (vectoriales y escalares) pueden jugar una influencia o un cierto papel sobre los sistemas vivos 63, 142-147 , y otra serie de experimentos preliminares –que todavía han de ser reproducidos por laboratorios independientes–  parecen mostrar los efectos biológicos de potenciales vectoriales distintos a los de los campos electromagnéticos conocidos 147-153. Se ha propuesto que podría tratarse de una clase completa de campos que no corresponden a naturaleza electromagnética pero que subyacen a los fenómenos electromagnéticos y han sido denominados energías sutiles por algunos autores, siguiendo una sugerencia de Einstein 142,  145, 146.

De hecho, los potenciales han sido considerados durante mucho tiempo como meras abstracciones matemáticas sin realidad física, pero la nueva evaluación que se está realizando de su significado gracias al revolucionario trabajo de Aharonov y Bohm 154, está abriendo actualmente un nuevo campo de investigación en electromagnetismo. Por nuestra parte, sospechamos que este nuevo campo va a ser extremadamente significativo para el bioelectromagnetismo y la biofísica en general.

Hasta la fecha, un buen número de intentos recientes para añadir extensiones de la teoría electromagnética apuntan a la existencia de una dimensión adicional, totalmente insospechada, del electromagnetismo. Es una potencial dimensión que parece ser capaz de interactuar con la matriz altamente estructurada del espacio–tiempo 155, 156. Aharonov y Bohm 154 han demostrado que en ciertos casos los potenciales actúan como verdaderos campos físicos, e incluso que deben ser considerados como más fundamentales aun que los campos y las fuerzas electromagnéticas. En los experimentos que realizaron, los potenciales ejercían un efecto físico sobre partículas cargadas en un campo de volumen libre, pero no en la forma en que lo hacen los campos de fuerza sino que únicamente influenciaban la fase, siendo, por lo tanto, campos de información.

No obstante, la razón para que el efecto Aharonov-Bohm (AB), actualmente bien comprobado, haya llegado a ser evidente es el desarrollo que han llevado a cabo de su análisis y generalización Wu y Yang 157,  158. Barret 159, 160 también ha aportado evidencias de que en el experimento AB, el campo electromagnético, normalmente de simetría U (1), está “condicionado” en forma SU (2) –en otros casos se han conseguido incluso simetrías aún más altas–  debido a las características restrictivas geométricas del experimento que añaden un grado de libertad al campo, permitiendo así una interacción con el espacio-tiempo métrico (red de neutrinos) y su estructura topológica, y lo dota de una esencia y forma semejante a las características de la ley gravitacional. Barret también ha mostrado que el efecto AB es únicamente uno de las extensas clases de efectos que se pueden obtener.

De acuerdo con Tiller 142, por un lado, los potenciales tienen la importante función de mediar entre los campos electromagnéticos y los estados quánticos macroscópicos de la materia sólida y, por otro lado, con el llamado vacío físico, gracias a sus propiedades de controlar la fase de los campos electromagnéticos. Este autor sugiere que el campo de energía sutil pertenece al dominio del vacío, a una dimensión más alta y más allá del espacio-tiempo, y que en realidad parece organizar la estructura del espacio-tiempo, el cual, como respuesta y debido a la intermediación de los potenciales, genera el correspondiente campo electromagnético. Ello, finalmente, permite que aparezca el proceso observado en el espacio y en el tiempo.

Esta hipótesis se sustenta en el trabajo de Barret 159, 160 sobre las condiciones de los campos electromagnéticos. En este proceso, la propiedad de control de fase de los potenciales es absolutamente central. Esto es muy significativo para la biofísica, y no solamente a causa de la coherencia de los campos electromagnéticos, sino que su gran importancia puede ser también ilustrada por el hecho de que los organismos vivos, con sus muchos procesos rítmicos, básicamente son un complejísimo sistema de campos oscilantes acoplados de forma no lineal por sus relaciones de fase.

Aparte de los potenciales, un número cada vez más extenso de campos de carácter no electromagnético están siendo adelantados en las varias propuestas para extender la teoría de Maxwell, como posibles elementos de un nivel sutil intermediario entre las partículas, los campos de fuerza y el vacío, o como elementos o aspectos del vacío mismo, así por ejemplo los campos torsionales  161-166 y los B (3) campos fantasma de polarización magnética longitudinal 167, 173.







El CONCEPTO de VACÍO BIOFÍSICO



Estamos convencidos de que una de las tareas centrales de la biología y de la biofísica, e incluso de la física como tal, es investigar el proceso del desarrollo y la manifestación, la aparición del momento desde la potencialidad. Es absolutamente claro que esto todavía no está completado mediante la Física Quántica, aunque las discusiones recientes sobre la interpretación de la Teoría quántica y sus alternativas a la interpretación de Copenhagen ha mostrado que se está avanzando en esta dirección. La misma tendencia parece encontrarse en los recientes ensayos y teorías sobre el Campo Unificado de toda interacción física.

En los diversos programas de unificación el concepto de vacío físico ocupa un lugar central. El vacío está emergiendo desde hace mucho tiempo como la estructura central de la moderna física (Saunders y Brown, 1991) 174. Defendemos pues, que de la misma manera, este concepto merece ocupar un lugar central en biofísica 62, 63, 147. De hecho, ha sido ya usado en un gran número de modelos recientes, como por ejemplo en Conrad 175, 176, Grandpierre 58, Laughlin 177, Laszlo 59, 60, Jibu y Yasue 139, 140, Shacklett 55 y Tiller 142- 144. No debería sorprendernos si llegara a ser el fundamento más claro y necesario para una biofísica quántica holística. En este sentido, la Lógica Quántica Holística de los procesos biológicos y las estructuras puede no ser suficientemente comprendida sin la explícita inclusión del concepto de vacío en biofísica.

La Biofísica debería ser capaz de explicar cómo en la generación y desarrollo de organismos, los potenciales pre-físicos son transformados en realidades físicas. Por razones prácticas, ello debería centrar nuestro interés en mejorar el conocimiento que disponemos sobre lo más sutil, en niveles tempranos de manifestación mediante los que, por ejemplo, podamos acceder a la formación de las condiciones previas a la enfermedad. Asumir dimensiones de potencialidades pre-físicas es un prerrequisito para comprender totalmente la vida. Parafraseando al discípulo de Heisenberg, Hans-Peter Dürr: …Living systems prove that actually (factuality) is not all there is, but potentiality is also important. Like all macroscopic quantum systems, they are emergences of potentialities into factuality 178.

Proponemos y defendemos que el concepto de vacío es el marco apropiado para modelar el dominio fundamental de la mecánica quántica de los potenciales. El vacío es la base del ser a partir de la cual surge la información para el desarrollo estructurado y la regeneración, tanto de lo inorgánico como de las formas vivas. Las características de la totalidad indivisible de la realidad implícitas en la teoría quántica –no separabilidad, no localización, conectividad fundamental-, que son tan fundamentales para la comprensión biológica, son una expresión de las propiedades del vacío. El vacío es el orígen de la coherencia microscópica y macroscópica, una característica esencial de los organismos vivos.

Finalmente, la comprensión del vacío podría proporcionar una visión crucial del papel de la consciencia en el ámbito de la realidad física y en los diferentes estadios en los que la creatividad del fundamento de la existencia se despliega en un modo que va desde la pura potencialidad informacional hasta la manifestación física.

El concepto de vacío quántico puede proporcionar una herramienta importante para desarrollar tanto una terminología holística, como una metodología totalizadora orientada hacia la integración de la biología y de la física, factores ambos que son necesarios para el surgimiento de una biofísica holística o biofísica quántica. Podría ser especialmente significativa su utilidad como marco adecuado para el tratamiento de los organismos como sistemas quánticos macroscópicos (por ejemplo, el significado de la degeneración del vacío).

De todas maneras, hay que puntalizar que no estamos hablando únicamente del vacío EM de las fluctuaciones de punto cero, sino de un vacío unificado más inclusivo y fundamental para las cuatro formas conocidas de fuerzas de interacción universal.





El MODELO de VACÍO SUPERFLUíDO de los ORGANISMOS



En las primeras investigaciones realizadas en los años 1980 en biofotónica, se consideró el posible papel del vacío en conexión con la estabilidad y las propiedades ópticas del ADN y de la ratio señal/ruído óptima en la transferencia de información por biofotones. El papel central que juega el vacío en la teoría de Dicke y en la Electrodinámica Quántica de Cavitación es bien conocido. En 1985, Popp sugirió que la emisión de biofotones como medida puede surgir de un campo no-medible, virtual, deslocalizado y altamente coherente dentro de los tejidos, llamado por él como el nivel de información potencial en el organismo. Popp conjeturó que podría ser una especie de estado de vacío 179-180.

Más recientemente, Zeiger (62-63) ha desarrollado un modelo de vacío superfluído para intentar la comprensión de la emisión biofotónica de semillas y la conexión con su viabilidad. Según ese modelo, la vitalidad de las semillas y la emisión de biofotones són dos expresiones paralelas de la misma realidad subyacente: los Bose-condensados superfluídos de fotones. Zeiger propone que el campo de radiación emparejado con los sistemas biológicos tiene que comprenderse sobre la base de un estado básico doble. Por un lado, consiste en un estado no-perturbado, colectivo-coherente, responsable de la estabilidad, la comunicación interna y el almacenamiento de los fotones que dota al organismo con un tranquilo campo de fondo que conecta todos sus componentes con unas relaciones de fase de largo alcance, unos con otros y con el medio ambiente. Por otro lado, el segundo estado básico es un estado perturbativo, fluctuante-coherente que consiste en la excitación del estado colectivo-coherente; es responsable de la flexibilidad, la adaptación y la comunicación externa, y desde él se emiten los biofotones observados. Los dos estados están separados por una brecha de energía que controla el comportamiento del sistema y es la medida básica del estado global del organismo. Es un parámetro que promete convertirse en una nueva herramienta importante en biofísica, mostrando información adicional en el sistema vivo. El modelo de Zeiger quizás sea un paso significativo en el modelaje biofísico del proceso de la emergencia de un llegar a ser desde la potencialidad del fundamento del ser.

Por tanto, si hablamos del campo electromagnético o del campo biofotónico o de células y tejidos o de todo el organismo, como opuestos a la emisión de biofotones mesurada, quizás no estemos tratando con un campo electromagnético en el sentido usual sino con un campo virtual o con un estado de vacío. De hecho, esto es lo que ha propuesto Bearden sobre uno o más niveles profundos de electromagnetismo 181-183 y ha recibido el apoyo parcial de Barrett y de otros autores ya mencionados.

Si definimos el vacío físico como esa rama de la física que concierne a los niveles fundamentales prefísicos de potencialidades, niveles desde los cuales campo y materia se conectan, y que contiene la información necesaria para desarrollar sus procesos de estructuración dinámica, sugiero que el campo correspondiente al aspecto biofísico junto a la investigación del rol biológico del vacío físico y el papel mediador de los potenciales y otros campos no electromagnéticos entre el vacío por un lado y los campos de fuerza y la materia sólida por el otro, esta rama de la ciencia, pues, podría ser denominada biofísica del vacío. En este sentido, podría ser un elemento teórico importante y un objeto de investigación de la nueva biofísica.


NIVELES JERÁRQUICOS DE LAS FUNCIONES BIOLÓGICAS
ESTRUCTURA FÍSICO QUÍMICA
Cuerpos sólidos
(tejidos)

Sistemas de regulación holística (sistema nervioso, sistema hormonal, matriz extracelular, sistema inmune, etc.)
Regulación fisiológica y bioquímica (equilibrio ácido-base, potencial redox, bioelectricidad (excitación electrónica, flujo de electrones, flujo de protones), etc.
CAMPOS EM
Campos bioenergéticos (campos EM)
DOMINIO DEL VACÍO
Campos de bioinformación (energías sutiles, potenciales, etc.)
Campo Unificado - Consciencia







CONCLUSIÓN



  ¿Acaso la Física puede proporcionarnos una nueva revolución biológica? Existen sólidas evidencias de que puede hacerlo y de que lo hará. Pero no se tratará de perfeccionar aun más el programa reduccionista de la biología molecular sobre la creación de la vida, nacido en los años 1930 y que iba a producir la tan necesitada revolución. No. Irá más allá y esta revolución implicará la renovación de la tradición alternativa en la comprensión holística en biofísica, cuyas características están ahora emergiendo con mayor claridad. Este cambio se dibujará sobre los –todavía válidos– descubrimientos de las diversas aproximaciones holísticas en física y en las ciencias biomédicas de la primera mitad del pasado siglo XX, descubrimientos que se actualizarán uniéndose a los múltiples avances recientes en física y biología molecular, e incorporarán la interacción de la consciencia con la materia biológica como elemento clave para la comprensión del fenómeno de la vida. La nueva biofísica holística estará basada en un modelo de interacción de campos de los organismos y sus relaciones con otros sistemas de vida y su entorno. A la vez, se tendrá en cuenta en los procesos biológicos y junto a los campos electromagnéticos, el posible papel de nuevos campos de carácter no EM y de la física del vacío.











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